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Como prevenir el bullying desde el jardin de infantes!!!


Por Dra. Flavia Sinigagliesi – Abril 2007

Médica pediatra especialista en trastornos del desarrollo y neuropsicofarmacóloga
Coordinadora del GrupoCidep e integrante del Equipo Bullying Cero Argentina


Bullying: hostigamiento entre pares en edad escolar

¿Qué es el Bullying?
El “bullying” es una conducta de hostigamiento o persecución física o psicológica que realiza un alumno contra otro, a quien elige como blanco de repetidos ataques.
Este término lo introdujo un noruego, Dan Olweus, hace más de 20 años luego de observar esta conducta en la escuela entre niños y adolescentes.
Pero el hostigamiento entre pares también puede darse en cualquier lugar donde haya un grupo que comparte varias horas: clubes, iglesias, actividades deportivas y recreativas, etc.
El término “bullying” viene de la palabra en inglés “bull” que significa toro, es decir que se podría traducir como “torear”.

¿Cuales son las características para que una agresión se considere bullying?

  • Debe existir un hostigador y un hostigado
  • El bullying es contra una persona concreta y no contra un grupo. Si fuera así, sería considerado una pelea entre pandillas
  • Generalmente es un grupo el que ejerce el hostigamiento, dirigido por un líder quien idea las acciones, aunque no siempre sea él el que las ejecuta.
  • Tiene que haber disbalance de poder o de fuerza
  • El hostigamiento tiene que ser repetido y sostenido en el tiempo

Una pelea ocasional o por un tema puntual no es bullying

¿Qué tipo de Bullying es más frecuente?
El hostigamiento puede ser diferente según las edades, el género, el entorno, la reacción de los demás, la condición socioeconómica, etc.

El bullying puede ser :

  • Físico: pegarle, tirarle las cosas, hacerle zancadillas, robarle tareas o útiles, tirarle objetos, ensuciarlo, atarlo, etc.
  • Verbal: ponerle sobrenombres, insultarlo, poner en evidencia defectos físicos, menospreciarlo, etc.
  • Exclusión social: ignorarlo, hacerle el vacío, inventar historias falsas, contar intimidades, no invitarlo a reuniones, no sentarse con él, etc.

El bullying físico es mucho mas frecuente entre los varones y la exclusión social entre las mujeres.

No ser amigo de alguien NO es bullying.
No querer pasar tiempo con alguien NO es bullying.
Armar una estrategia para que nadie se acerque a alguien SI es bullying.

¿Cómo se ve el Bullying a las diferentes edades?
Las estadísticas indican que la edad más frecuente de que aparezca bullying es entre los 7 y 14 años. Sin embargo hay conductas que aparecen en niños más pequeños, pero son difíciles de medir por falta de métodos específicos.

En Jardín de infantes y Preescolar
En niños más pequeños (sala de 3-4 años) generalmente la agresión es física y por motivos concretos.
Hay menos estrategia, y si la hay, no siempre se puede sostener en el tiempo.
Un niño a esa edad puede tener una conducta de hostigamiento por un motivo un día y al siguiente olvidarse que eso ocurrió si no aparece el mismo estímulo.
Sin embargo, podría considerarse a estas conductas “probullying”, que cuando son reforzadas por el entorno o no son interrumpidas por la maestra, se consolidan como modelo de éxito. Esto es lo que aplicará más adelante cuando pueda organizar su conducta hasta llegar a una situación real de bullying.
En edades tempranas el bullying más frecuente es el físico directo (pegar, empujar) y el social directo (no dejarlo jugar).
Las formas indirectas (hacer que los demás no jueguen con él) necesitan mas planeamiento y ya empiezan a observarse en el preescolar.

En la primaria y secundaria
Entre los varones el desarrollo físico tiene un rol fundamental y entre las mujeres las habilidades comunicativas.
En los primeros grados se forman los subgrupos: el líder, los seguidores, los que no se meten, los que intentan defender, los que sufren el hostigamiento.
A medida que los niños son más grandes y entran en la adolescencia la sexualidad juega un rol importante entre los pares.
El peor hostigamiento para una mujer adolescente es que la traten como una chica “rápida y fácil” y para los hombres como que no saben “levantarse a una chica”.

¿Quienes son los protagonistas del bullying?

  • El hostigador: el “bulero”. El que idea el hostigamiento y no siempre es el que lo ejecuta. Es el que decide cuales son las reglas y quienes quedan fuera de ellas.
    Es el líder del grupo (el capito, el top, el popular) y tiene necesidad de demostrar fuerza y poder.
  • El hostigado: el “buleado”. Si no puede defenderse ya sea física o verbalmente seguirá siéndolo hasta que otro tome su lugar o hasta que pueda haber una intervención de un adulto.
  • Los seguidores: los que apoyan al líder. Son los que soportan el hostigamiento, los que muchas veces lo ejecutan y los que festejan todas las acciones del líder. Sin ellos el bullying no tendría sentido para el líder (para ser popular tiene que haber otros que lo idolatren)
  • Los espectadores: pueden tomar distintas actitudes: los que miran sin decir nada (la mayoría silenciosa), los que se ríen de lo que pasa, y los que intentan detener el hostigamiento ya sea directamente o reportándolo. Los integrantes de este último grupo son los de mayor riesgo a ser los próximos hostigados, siendo este el motivo por el cual son muy pocos los que se atreven a delatar lo que pasa (de hacerlo serían catalogados de buchones).
  • El personal de la escuela: los maestros, los preceptores, los directores, el conductor del micro, etc. Son los que deben detectar el bullying e intervenir inmediatamente.
  • Los padres: son los responsables de detectar cambios en sus hijos y conversarlo con las autoridades del colegio

¿Quienes son las víctimas del bullying?
Algunos autores consideran víctima al hostigado y victimario al hostigador.
Todos los que participan en el bullying en alguna medida son afectados por el mismo; es decir que las víctimas son todos los que están involucrados.
El niño hostigado tiene más riesgo de padecer enfermedades psíquicas y fisicas tales como depresión, fobia escolar, ansiedad, trastornos de aprendizaje, cefalea, dolor abdominal, etc.
Pero se observó que el hostigador también puede padecer cuadros de ansiedad , trastornos de conducta y baja autoestima.
Un niño hostigado puede transformarse en hostigador, y este es el que tiene peor pronóstico. Hay niños que son buleados en un medio; y en forma reactiva buleadores en otro ambiente. Esto se da con niños maltratados por sus padres o hermanos, que en la escuela son hostigadores.
Por otro lado, los espectadores también pueden padecer cuadros psiquiátricos si lo que ven es muy grave y no tienen posibilidad de frenarlo.

¿Cómo puede detectarse el bullying?
El hostigador generalmente actúa cuando los adultos no están presentes: en el recreo, en el pasillo, en el baño, por internet, por teléfono, enviándole mensajes, etc.
El hostigamiento la mayoría de las veces es rápido y oculto, y el que reacciona inadecuadamente es el hostigado a quien finalmente terminan retando.
Un ejemplo es un niño que empieza a gritar luego de que le sacaron las hojas, le tiraron los útiles, lo pincharon, lo insultaron, todo en forma oculta.
Pero la maestra escucha sus gritos (reacción que aparece como desmesurada por parte del acosado) y termina amonestándolo.
Y esta es la segunda etapa de triunfo por parte del bulero: ser tan hábil como para provocar en los adultos la sanción a su víctima mientras el disfruta de su propia sagacidad al tiempo que es festejado por sus seguidores.

Algunos signos que podrían hacernos sospechar de que un niño esta siendo hostigado:

Por los padres:

  • No quiere asistir a clase
  • Síndrome del domingo a la tarde: síntomas físicos.
  • Golpes y moretones injustificados
  • Irritabilidad , nerviosismo, cambio de carácter.
  • Tristeza
  • Insomnio
  • No tiene más ganas de ver a sus amigos, ni de salir de su casa
  • Pérdida de objetos
  • Pérdida del dinero que le dieron para el recreo
  • Cefalea, dolores abdominales

En el colegio:

  • Se ausenta frecuentemente
  • Falta de integración con pares
  • Descenso del rendimiento académico
  • No entrega la tarea cuando siempre lo hizo (quizás se la robaron)

El Bullying es causa de cuadros psiquiátricos tales como depresión y trastornos de ansiedad.
El peor final de un bullying sostenido y sistematizado puede ser la muerte.
El hostigado puede morir ya sea por suicidio o por recibir fuertes palizas de los hostigadores hasta el punto que le ocasionan la muerte.
Hubo casos en que el hostigado se sintió tan atrapado en esta situación, que la resolvió matando a sus hostigadores (Ej: Columbine, Carmen de Patagones).

¿Qué hacer cuando se sospecha que hay bullying?
Las intervenciones no son iguales para todos los casos y hay que evaluar cada situación.
Intervenir en bullying exige asistir tanto al agredido como al agresor.
Ante todo hay que tomar medidas de urgencia: si se detectan conductas de acoso hay que detenerlas en el momento en que se producen.

Hay algunas claves para prevenir el bullying en el colegio:

  • Identificar conductas de hostigamiento en la escuela (formar a todo el personal de la escuela para que sepan que es el bullying)
  • Armar reglamento de convivencia entre los alumnos
  • Fomentar la ayuda entre pares
  • Diseñar métodos de resolución de conflictos entre pares
  • Corregir al alumno ante cualquier conducta de exclusión de un par
  • Amonestar ante cualquier conducta agresiva ya sea física o verbal
  • Fomentar actividades de convivencia
  • Poner supervisión en el recreo
  • Armar un sistema para que los alumnos puedan reportar casos de hostigamiento.
  • Armar reuniones entre padres y profesores
  • Enseñar a los alumnos que el que ayuda a un compañero nunca es un “buchón”

En caso de que se detecte un caso de Bullying hay que:

  • En primer lugar detener la agresión
  • Citar a los padres del agresor y del agredido para informar la situación (por separado)
  • Intentar que el agresor se identifique empáticamente con el acosado
  • Elaborar con el hostigador un compromiso por escrito de no agresión
  • Enseñar técnicas de afrontamiento al hostigado para que pueda afrontar futuras situaciones conflictivas (mejorar habilidades sociales y de comunicación)

Que NO hay que hacer si un padre detecta que están hostigando a su hijo?

  • Ir a hablar con los padres del agresor: personal o telefónicamente.
  • Ir a protestar agresivamente al colegio: perderá veracidad el hecho
  • Incitar a que el niño se defienda: si no lo hace es porque no puede

Un niño que es hostigado es un niño en riesgo grave
Un niño que es hostigador es un niño en riesgo grave
Una sociedad que acepta en silencio una relación hostigador-hostigado
es una sociedad en riesgo muy grave (Dr. Miguel Angel García Coto)

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La enfermedad mental como estigma familiar…

Los psiquiatras reafirman que el apoyo de los familiares de un enfermo mental grave es clave en el cumplimiento del tratamiento
Por solas que parezcan, las personas quesufren una enfermedad mental grave (esquizofrenia, trastornoesquizoafectivo y trastorno bipolar) tienen padres y hermanos, maridos o esposas e hijos, una unidad familiar de la que dependen por completo.
Si siguen el tratamiento preceptivo para la enfermedad que padecen,
como tantos otros enfermos crónicos, pueden llevar una vida plena y
productiva. Sin embargo, una cosa es la teoría y otra la práctica. Un
estudio internacional llevado a cabo por psiquiatras revela que hay
grandes barreras en el bienestar a largo plazo de los enfermos mentales
graves, entre las que se incluyen el estigma, los recursos limitados,
el miedo a las recaídas y sus consecuencias.

Autor: Por JORDI MONTANERFecha de publicación: 12 de octubre de 2008

Un total de 697 psiquiatras de Australia, Canadá, Francia,
Alemania, Italia, Portugal, España, Reino Unido y EE.UU. pusieron en
común a través de una encuesta sus opiniones sobre cómo afectan los
cuidadores familiares, el estigma, la falta de adherencia al
tratamiento y la recaída a las vidas de las personas con enfermedad
mental. Los hallazgos ponen de relieve cómo las recaídas continuas de
la enfermedad mental pueden tener consecuencias devastadoras tanto para
los pacientes como para sus familias y disparan una tendencia a la
hospitalización, la pérdida de empleo, la cárcel o incluso el suicidio.

Este estudio, el segundo de la serie “Keeping Care Complete”
(manteniendo una atención integral), parte de las conclusiones de otro
anterior llevado a cabo en el 2006 entre 1.082 cuidadores y familiares.

Más de 50 millones en todo el mundo

Las recaídas continuas de la enfermedad mental tienen consecuencias devastadoras para los pacientes y sus familias

Más de 50 millones de personas padecen enfermedad mental grave en
todo el mundo, según ha dado a conocer Preston Garrison, secretario
general de la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH). “Una
consecuencia indirecta de la enfermedad mental grave es que puede tener
un impacto negativo en la salud de los cuidadores,
tanto física como mental; por eso es tan importante que los miembros de
la familia consigan el apoyo que necesitan, de forma que puedan
realizar un mejor cuidado de sus seres queridos”.

“Keeping Care Complete” es una iniciativa que persigue comprender
los desafíos de la vida real que encaran aquellos que tratan, cuidan y
conviven con la enfermedad mental grave y plantear posibles soluciones. La iniciativa de la WFMH cuenta también con el apoyo de la industria farmacéutica.

Recaídas en el punto de mira

La recaída es una preocupación importante tanto para los cuidadores
como para los psiquiatras, ya que los pacientes pueden sufrir varias a
lo largo de sus vidas y la mayoría de veces tienden a empeorar. El 37%
de los cuidadores y familiares encuestados admite que el enfermo mental
grave a su cargo experimenta una media de cinco o más recaídas desde su
diagnóstico, lo que las convierte en causa principal de preocupación.
“Las consecuencias de la recaída son devastadoras, tanto para los
pacientes como para sus cuidadores”, advierte Garrison.

La mitad de los psiquiatras encuestados reconoce haber visitado por
lo menos a un paciente con tentativa de suicidio como resultado de una
recaída. Para los cuidadores, esta situación puede provocar incluso el
deterioro de su propia salud física o mental y un notable gravamen
económico, puesto que acarrea muchas veces la pérdida de un empleo o
requiere alteraciones sustanciales en la organización de sus vidas.

Incumplimiento terapéutico

Según el 84% de los psiquiatras encuestados, la causa principal de recaída en personas con esquizofrenia es un mal cumplimiento del tratamiento
prescrito. Casi la totalidad de los especialistas (98%) también está de
acuerdo en que la falta de adherencia total o parcial frena la eficacia
del tratamiento en la mayoría de los pacientes con trastorno bipolar.
Además, los psiquiatras y los cuidadores están de acuerdo en que
discontinuar el fármaco es un obstáculo para el éxito del tratamiento,
que conduce con mucha frecuencia a la recaída.

Según Dieter Naber, del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia
de la Universidad de Hamburgo (Alemania), “todos los pacientes son
diferentes, por lo que los psiquiatras necesitan conocer a cada uno de
ellos, sus actitudes hacia el tratamiento y sus condiciones sociales
para ayudarles a encontrar y a permanecer en el plan de tratamiento que
funcione mejor en su caso”. El estudio llevado a cabo, además,
demuestra cómo los pacientes y cuidadores se benefician ahora de otros
apoyos distintos a los del medicamento, como los programas de cuidado a
familiares, terapias de grupo, dietas, ejercicio y esquemas estables
que ayudan a sentirse bien.

Estigma social

El estigma social contra las personas con enfermedad mental
grave es doloroso y también puede tener consecuencias perjudiciales. El
87% de los psiquiatras y el 82% de los cuidadores han comprobado que
los efectos del estigma y la discriminación hacen más difícil que las
personas con enfermedad mental grave se recuperen. Un 92% de los
psiquiatras sostiene, por añadidura, que las representaciones
incorrectas de la enfermedad mental grave en los principales medios de
comunicación pueden incrementar más la socialización del estigma,
afectando negativamente al bienestar de estos enfermos y sus familias,
además de dificultar su tratamiento.

Los resultados del “Keeping Care Complete” dan fe de que llevar a
cabo tareas cotidianas de forma autónoma, salir del hospital, conservar
un empleo estable, independizarse y tener relaciones sentimentales son
algunas de las motivaciones más positivas que los pacientes pueden
experimentar al ser tratados de manera satisfactoria. El 96% de los
psiquiatras y el 74% de los cuidadores subrayan que, más allá de la
medicación, el apoyo familiar es un factor clave para una buena
estabilidad de los pacientes. Asimismo coinciden en que los programas
diseñados para ayudar a estas personas en su bienestar integral son
válidos igualmente para gestionar sus síntomas, por más que sean
necesarios más servicios sociales de apoyo a la salud mental.

Aunque una mayoría de psiquiatras anima a los cuidadores a
participar en programas de apoyo y educación, los datos extraídos
apuntan que menos del 10% de los cuidadores con los que colaboran
acaban participando en estos programas. Al preguntar sobre los
resultados de rehabilitación, sólo un 19% de los psiquiatras está
convencido de que existen suficientes recursos disponibles en su
comunidad para estos pacientes.

UN SOMBRERO DE TRES PICOS

La enfermedad mental grave asoma en tres vértices que constituyen el trastorno bipolar, laesquizofrenia y el trastorno esquizoafectivo. Se trata de tres
síndromes complejos que no conocen fronteras económicas, culturales ni
raciales. El trastorno bipolar, conocido antiguamente como trastorno
maníaco-depresivo, se caracteriza por un estado de ánimo oscilante, con
síntomas de manía y de depresión. La esquizofrenia, por su parte,
transcurre con episodios psicóticos agudos, incluyendo delirios (falsas
creencias que no pueden corregirse con la razón), alucinaciones
(normalmente en forma de voces o visiones irreales) y discapacidades a
largo plazo como la disminución de las emociones, pérdida de interés,
síntomas depresivos y pensamientos suicidas.

El trastorno esquizoafectivo, en cambio, se caracteriza por una
combinación de síntomas de esquizofrenia y de un trastorno del estado
de ánimo. En todo el mundo, se conoce que 27 millones de personas
padecen trastorno bipolar y 25 millones sufren esquizofrenia. Aunque la
prevalencia exacta del trastorno esquizoafectivo no está clara, se
estima en torno a tres casos por cada mil personas.

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