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La historia de Jason McElwain – Autismo y Deporte

Esta es la historia de Jason McElwain, un niño autista que en la primera oportunidad que le dieron para jugar a baloncesto, maravillo a todos sus compañeros, todas las personas presentes en el partido, a todo el insitituto y me imagino que a todos aquellos que hemos leído su peculiar historia Algunas veces las cosas extraodinarias, no solo pasan en el cineJason McElwain nació el 1 de octubre de 1987 en Rochester, un suburbio de la ciudad de Nueva York. Desde muy pequeño mostró una gran pasión por el deporte de la canasta, así que a nadie extrañó que al entrar al instituto se enrolara en las filas de los Trojans, el equipo de baloncesto del centro. A partir de ese momento, y durante tres años, J-Mac, que es como lo conocen sus compañeros, acudió puntual como un reloj a todos los entrenamientos y partidos. Controlaba las estadísticas, repartía agua, animaba a los jugadores, pero jamás jugaba. ¿Los motivos? Su baja estatura… y que Jason es autista. No comenzó a hablar hasta que cumplió los 5 años y aún hoy en día tiene dificultades para comunicarse, no interpreta el lenguaje corporal y carece de las llamadas habilidades sociales. Pero estas limitaciones las compensa con una tremenda fuerza de voluntad y unas ganas innatas por mejorar. Así las cosas, y a pesar de los problemas asociados a su discapacidad, la vida de Jason era muy similar a la de cualquier otro joven de su edad. Pero todo cambió el pasado 16 de febrero, cuando los Trojans disputaron el último partido de la temporada regular ante el Spencerport. Ese día el entrenador Johnson, como premio al arduo trabajo que había venido realizando durante tanto tiempo, quiso premiarle haciéndole jugar. Empezó en el banquillo, pero a falta de 4 minutos para el final del encuentro, y con una ventaja de 20 puntos a su favor, llegó el momento tan esperado. Enfundado en la camiseta número 52 y con una cinta al pelo, Jason entró a la cancha ante los aplausos de una grada entregada y llena hasta los topes. A los pocos segundos de debutar, recibió un balón y se jugó un triple que no tocó ni aro. Fue una auténtica piedra vaya. En el siguiente ataque sus compañeros volvieron a asistirle y Jason hizo un tiro cercano a canasta… que tampoco entró. Era lo normal teniendo en cuenta las circunstancias que rodeaban al partido, así que a nadie extrañaron los fallos. Pero el destino es caprichoso, y ese día nuestro protagonista estaba llamado a hacer grandes cosas. En la tercera posesión que tenían, recibió el balón y se jugó otro triple desde 7 metros, pero esta vez entró. El sueño se había tornado en realidad y la grada estalló en una ovación atronadora para felicitarle por lo que acababa de hacer. Lo que en ese momento nadie sabía era que la exhibición de Jason acababa de comenzar. En la siguiente jugada, volvió a jugarse otro triple… que volvió a anotar. A continuación, y casi sin tiempo para asimilar lo que acaba de suceder, J-Mac volvió a lanzar a canasta desde más allá de la línea de 6,25 y la volvió a clavar. Ya iban 3 triples en menos de un minuto. La gente alucinaba. Con razón. La grada coreaba su nombre, sus compañeros de equipos no daban crédito a lo que estaban contemplando y los rivales… bueno, los rivales bastante tenían con intentar parar al arma secreta que los Trojans acababan de meter en pista. Pero no podían. Era imposible. Cuando quedaban menos de 2 minutos para la finalización del encuentro, Jason volvió a recibir un balón en ataque y, cómo no, se la volvió a jugar. El chaval estaba en racha y se tiraba hasta las zapatillas. Pero lo bueno es que volvió a anotar. Lo mismo sucedió en la siguiente jugada. Y en la siguiente, aunque esta vez la canasta fue de 2 puntos. Jason no tuvo compasión con el rival, que vio cómo anotó su sexto triple sobre la bocina que marcaba el fin del encuentro. En apenas 4 minutos había anotado 20 puntos, el récord en la historia del instituto. Ni que decir tiene que al acabar el partido, la grada saltó a la pista para felicitar al héroe del día, que salió del campo a hombros. Con estos mimbres, la exhibición de Jason tenía todos los ingredientes para acabar convirtiéndose en una leyenda urbana que los padres explicarían a sus hijos durante generaciones. Pero el “problema” fue que uno de los espectadores que asistió al encuentro lo hizo cámara en mano y grabó el partido…

Gino Crovetto un atleta especial y un gran ser humano con autismo

Durante nuestra vida Gino (mi hijo con diagnóstico autista severo) y yo, habíamos pasado por muchas etapas llenas de encuentros y desencuentros, no era fácil comprender a un niño que a veces miraba y otras no, unas veces entendía y a veces parecía sordo, ciego y por supuesto siempre mudo. Las noches eran largas, muy largas y llenas de llanto y gritos y cada momento de frustración era una pataleta, los días a veces no eran mejores, tener al niño corriendo por todas partes ansioso, sudoroso, sin parar , horas y horas haciendo travesuras o arriesgando su propia vida sin sentido del peligro (Gino de pequeño era experto en caminar por los bordes de las ventanas y en cruzar pistas sin control detrás de un chocolatero o heladero), era una situación que por momentos parecía insostenible.

Lo único que nos mantenía unidos era su gran capacidad de dar cariño, (aparentemente contraria a la característica autista) pero muy reforzada por mi, muchos besitos, abrazos, (aunque le disgustaran), sonrisas, cosquillas y juegos, la gran necesidad que teníamos ambos de estar juntos, expresar cada uno a su manera lo que sentía por el otro y compartir nuestros momentos de alguna manera que nos permitiera conocernos, aceptarnos y disfrutar de la vida, fue lo que sirvió de base para que una relación tensa y demandante se convirtiera con los años en la relación mas maravillosa que puedan tener una madre e hijo, una relación de amistad. Y fue gracias al deporte que los dos encontramos un medio para mejorar nuestras vidas, sentirnos mejor con nosotros mismos y pasar muchos ratos disfrutando de una vida sana y llena de satisfacciones.

COMO EL DEPORTE CAMBIO NUESTRAS VIDAS

Existen muchas terapias y tratamientos para lograr avances significativos en la vida de las personas que padecen de autismo sea severo y que posean rasgos del mismo. Tratamientos farmacológicos, conductuales, biológicos, nutricionales, etc., en realidad si la terapia no es integral no se pueden avanzar ciertas áreas del desarrollo de la persona con autismo.

Pero fuera de todas esas terapias, todos los seres humanos tenemos el derecho de crecer, madurar y establecer vínculos con otros seres humanos fuera de una terapia o un tratamiento, hacer amigos, compañeros e integrarnos al mundo.

El deporte presta una invalorable herramienta para que las personas puedan superar metas de alto rendimiento.

En el caso particular de Gino se lograron grandes avances integrándolo en un circuito deportivo desde los 10 años, primero entrenando en la playa y trotando grandes distancias (10 kilómetros diarios) y luego ingresando a diversas disciplinas deportivas.

En las pesas fue donde Gino a pesar de sus discapacidades conductuales logró superar y llegar a ser 3 años consecutivos medalla de oro en levantamiento de pesas en Olimpiadas Especiales.

Pero el entrenamiento de Gino fue un entrenamiento de la calidad de cualquier atleta, su técnica tuvo que ser preparada a un nivel de alta competencia, a tolerar los cambios de rutina , los incrementos en las cargas (aprender a dominar los 140 kilos que levantaba) y su preparación física tuvo que estar integrada por profesionales que lo ayudaran a sobrellevar aquellas fallas de su conducta que hacían que pierda la concentración adecuada para competir.

Y todo ello lo ayudaron en la vida, a entrenar con personas sin discapacidad que pudieran conocerlo más allá de su silencio y pudieran comprender que en el deporte no hay necesidad de palabras sino de conocimiento y dominio de si.

Gino nos enseñó a todos a dedicarnos más allá de cualquier estímulo que nos separar de la eficiencia y la superación de nosotros mismos.

El entrenamiento diario le dio disciplina y orden para poder realizar sus demás actividades de una manera eficiente y a tolerar el stress que nos produce el tener que rendir de una manera eficiente en las labores que la vida nos presenta.

El caso de Gino es el de una persona con autismo severo que no habla y que hasta el día de hoy presenta trastornos conductuales (mínimos si consideramos el rasgo severo que lo caracterizará de por vida), que ha sabido dominar una disciplina deportiva y competir en su momento con personas que tienen menores discapacidades que el.

El nivel de entrenamiento de Gino tal vez pudo haber sido mayor en otro país, donde existen numerosos lugares que fomentan y desarrollan programas deportivos especializados desde hace muchos años, pero no existen lugares especializados para autistas. Claro que no fue negativa su experiencia, a raíz de lo vivido (sobre todo por la enorme integración que Gino reveló) muchos especialistas se interesaron en el campo de los beneficios de la actividad física en las personas con autismo, inclusive se desarrolló un programa para mejorar la conducta de los autistas, siempre que llevado hacia el campo de la psicología.

A nivel mundial el desarrollo del área deportiva de personas con autismo ha sido aislado, grandes record logrados por autistas en natación y otras disciplinas han demostrado a sus entrenadores que el autismo es una discapacidad mental pero no física y si bien existen ciertas limitaciones, con un buen entrenamiento estas son superadas y poco tiempo.

No existen instituciones que desarrollen el potencial que poseen las autistas en el campo deportivo de una manera global, conocemos casos de músicos geniales, pintores y otras genialidades de los autistas que poseen habilidades más allá de lo normal, pero en el caso de las habilidades deportivas no existen entrenadores que sepan lidiar con las pataletas y algunos comportamientos no adecuados de los autistas, que con el entrenamiento diario van desapareciendo.

Lo que deberia tener en cuenta un Profesor de Educación Física

CLASIFICACION DE TGD

Es imprescindible que el profesor de educación física tenga información sobre la características de determinan un diagnostico según el tipo de rasgo autista que presente la persona.

En el caso de personas diagnosticadas ASPEGER su rapidez mental y desarrollo intelectuales aleja del interés hacia sus capacidades motrices, presentándose comúnmente que en la adolecía lleven una vida senderaría por pasar horas frente a libros y computadoras, pero esto lleva a un deterioro motor que no les permite conocer su cuerpo y por ende a no controlar sus reacciones frente a los demás.

En caso de Síndrome de RETT, DESARROLLO DESINTEGRATIVO y ANGELMAN el profesor deberá tomar en cuenta las capacidades motores y el estado integral del sujeto con el fin de frenar el deterioro de las mismas o de estimularlas según sea el caso.

Las personas con autismo severo tipo Kanner presentan además de sus conductas marcadas, falta de fijación de mirada y de disposición del aprendizaje, muchos problemas de coordinación en la segunda infancia y pubertad debido a la falta estimulo de las mismas, es por ello que cierto grupo de niños presentan un marcado trastorno en la consecución de los movimientos reflejando un comportamiento robótica o en su defecto totalmente hipotónico.

Las personas con un alto funcionamiento o autismo leve poseen mayores capacidades motoras muchas veces consecuencia de las terapias cognitivas destinadas al control de su hiperactividad, mas no nos debemos engañar con este supuesto desarrollo motor pues tras de ello se esconde un severo trastorno a veces no perceptible antes de la adultez de sus capacidades coordinativas.

TRATAMIENTOS Y TERAPIAS

El profesor debe adecuarse a los métodos conductuales que requiere el tratamiento propuesto para la persona afectada. Pues el aplicar diversos métodos de control de conducta y procesos diferentes de aprendizaje causan en las personas con autismo una confusión y por ende un desentendimiento y falta de interés por lo que sucede a su alrededor.

ANALISIS Y TRABAJO PERSONALIZADO

Sea individualmente o en grupo todo entrenamiento debe tener una base especifica, es imposible la preparación física adecuada sin tener un análisis y seguimiento individual de la persona porque ninguno es igual al otro. Es por ello que vemos el mal trabajo que se realizan en algunos gimnasios cuando el entrenador no dirigen cada persona tomando en cuenta sus capacidades físicas y motoras