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Eutanasia: ¿Debemos siempre prolongar la vida por cualquier medio?

Introducción
Al contrario de lo que los propagandistas en pro de la eutanasia alegan, la Iglesia Católica nunca ha enseñado que debamos prolongarle la vida a todo enfermo terminal hasta el último momento utilizando para ello todo medio posible. “La Iglesia enseña que Dios es Quien determina el momento de la muerte de toda persona, y que por lo tanto es tan ilícito el intentar extender dicho momento como abreviarlo”1
Pero, ¿qué es lo que constituye una prolongación ilícita de la vida y qué es lo que constituye una abreviación ilícita de la misma? En otras palabras, ¿cómo podemos distinguir entre, por un lado, la eutanasia y la distanacia (= el otro extremo de la eutanasia, la prolongación ilícita de la vida), y por el otro, el dejar morir en paz y dignidad? La respuesta está en la distinción entre “medios proporcionados” y “medios desproporcionados”, y en el siguiente principio moral: no estamos obligados a utilizar “medios desproporcionados” (siempre y cuando respetemos los legítimos deseos del enfermo), pero sí estamos obligados a utilizar siempre “medios proporcionados”. El no utilizar o el retirar “medios desproporcionados” (teniendo en cuenta los legítimos deseos del enfermo) no es eutanasia y el utilizar dichos medios sin respetar los legítimos deseos del enfermo es distanacia (también conocido como “encarnizamiento terapéutico”). Por otro lado, el no utilizar o el retirar “medios proporcionados” es eutanasia.
Pero, ¿qué son “medios desproporcionados” y qué son “medios proporcionados”? Antes, se distinguía entre “medios extraordinarios” y “medios ordinarios”. Pero estos términos pueden ser imprecisos. Por eso la Declaración sobre la eutanasia de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe prefiere usar los términos “proporcionados” y “desproporcionados” para mejor clarificar la distinción entre lo constituye eutanasia y lo que no lo es. La Declaración clarifica el sentido de estos términos pidiendo que se comparen las cargas, tanto económicas como humanas, y los beneficios que se derivan del uso de un determinado medio de la medicina: “En cada caso, se podrán valorar bien los medios poniendo en comparación el tipo de terapia, el grado de dificultad y de riesgo que comporta, los gastos necesarios y las posibilidades de aplicación con el resultado que se puede esperar de todo ello, teniendo en cuenta las condiciones del enfermo y sus fuerzas físicas y morales”.
A continuación la Declaración ofrece las siguientes clarificaciones para facilitar la aplicación de estos principios generales:
  1. “A falta de otros remedios, es lícito recurrir, con el consentimiento del efermo, a los medios puestos a disposición por la medicina más avanzada, aunque estén todavía en fase experimental y no estén libres de todo riesgo. Aceptándolos, el enfermo podrá dar así ejemplo de generosidad para el bien de la humanidad.
  2. Es también lícito interrumpir la aplicación de tales medios, cuando los resultados defrauden las esperanzas puestas en ellos. Pero, al tomar una tal decisión, deberá tenerse en cuenta el justo deseo del enfermo y de sus familiares, así como el parecer de médicos verdaderamente competentes; éstos podrán sin duda juzgar mejor que otra persona si el empleo de instrumentos y personal es desproporcionado a los resultados previsibles, y si las técnicas empleadas imponen al paciente sufrimientos y molestias mayores que los beneficios que se pueden obtener de los mismos.
  3. Es siempre lícito contentarse con los medios normales que la medicina puede ofrecer. No se puede, por lo tanto, imponer a nadie la obligación de recurrir a un tipo de cura que aunque ya esté en uso, todavía no está libre de peligro [es decir, constituye el riesgo de causar una carga desproporcionada] o es demasiado costosa. Su rechazo no equivale al suicidio: significa más bien o simple aceptación de la condición humana, o deseo de evitar la puesta en práctica de un dispositivo médico desproporcionado a los resultados que se podrían esperar, o bien una voluntad de no imponer gastos excesivamente pesados a la familia o la colectividad.
  4. Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo las curas normales debidas al enfermo en casos similares. Por esto, el médico no tiene motivo de angustia, como si no hubiera prestado asistencia a una persona en peligro.”
Podemos resumir el significado de “medios desproporcionados” diciendo que dichos medios son aquellos que o son inútiles para conservar la vida del paciente o para curarlo y que constituyen una carga demasiado grave, en términos de dolor y sufrimiento, para el enfermo y cuya carga es mayor que los beneficios que reportan. Por el contrario, “medios proporcionados” son aquellos que sí son útiles para conservar la vida del paciente o para curarlo y que no constituyen, para el enfermo, una carga grave desproporcionada a los beneficios que se pueden obtener.
Reiteramos que el negar el uso de “medios desproporcionados” o el retirarlos, respetando los legítimos deseos del paciente, no constituye un acto de eutanasia, sino de dejar morir en auténtica paz y dignidad. Por el contrario, el negar el uso de “medios proporcionados” o el retirarlos sí constituye un acto criminal de eutanasia.
La pregunta que surge ahora es: en concreto, ¿qué son “medios desproporcionados” y qué son “medios proporcionados”? Es importante aclarar enseguida que la definición general que hemos dado de estos términos es una definición moral y no simplemente una definición médica. En otras palabras, estos términos, aunque incluyen el dato médico, no se reducen a él, sino que toman en consideración también, como lo dice la Declaración, “las condiciones del enfermo y sus fuerzas físicas y morales”. Esto implica que no es posible, al menos no siempre, dar una lista de “medios desproporcionados” y de “medios proporcionados” antes de tomar en cuenta el efecto de dichos medios en este paciente concreto aquí y ahora. Para un paciente determinado un tratamiento determinado podría ser “desproporcionado”; mientras que para otro, el mismo tratamiento podría ser “proporcionado”. Se debe proceder caso por caso en la aplicación de estos principios.
Quisiéramos aprovechar esta instancia para aclarar la confusión que existe en torno al ambiguo término de “medios artificiales”. Debemos evitar el uso del término “medios artificiales” en lugar del correcto término de “medios desproporcionados”, ya que los “medios artificiales” en relación con la medicina son prácticamente todos los medios que la medicina utiliza: los medicamentos y todos los aparatos — aún los más sencillos y usados, como por ejemplo los lentes, las muletas, etc.. Por lo tanto, el usar este ambiguo término es muy peligroso, sobre todo en el contexto de pacientes terminales. Puede incluso llevar a la eutanasia. (Véase “Testamentos en vida“.)
Esta distinción entre “medios desproporcionados” y “medios proporcionados” y los principios que guían la aplicación de su uso podrían crear la actitud negativa de que en algunos casos será difícil dicha aplicación y que para qué entonces existen estos principios. A esos tales respondemos que el hecho de que en algunos casos sea difícil aplicar estos principios, ese hecho no los invalida ni nos exime del esfuerzo por encontrar la verdad de lo que debemos hacer. Ese esfuerzo es parte de nuestra actitud de solidaridad y compasión para con el enfermo, evitando así las fáciles pero falsas “soluciones” de la eutanasia y la distanacia. La vía del medio aquí es la más estrecha, pero es la de la paciencia y el amor.
Por otro lado, la complejidad de las situaciones no significa que los principios morales sean los complicados. Son los factores de la situación que rodea al enfermo y a los medios de la medicina los que complican a veces la evaluación moral de lo que se debe hacer. Los principios nos ayudan a desentrañar la situación, no a complicarla. El tener esos razonables y válidos principios a mano es precisamente lo que nos ayuda a resolver el problema moral en cuestión. ¡Qué sería de nosotros si no los tuviéramos! Si no fuera por estos principios caeríamos en la trampa de la eutanasia, que es lo que quiere el movimiento en pro de ese crimen. (Véase cómo refutar los argumentos a favor de la eutanasia y del suicidio asistido.)
Fuentes: 1. Brian Clowes, Ph.D., The Facts of Life (Front Royal, Virginia, EE.UU.: Human Life International, 1997), 118. Este magnífico libro es una fuente completa de información en inglés sobre todos los temas que tienen que ver con la defensa de la vida y la familia. Adquiéralo de las oficinas de Vida Humana Internacional, cuyos datos se encuentran en Organizaciones que luchan contra la eutanasia y el suicidio asistido.

Médico derriba mito: Eutanasia no es clamor de enfermos terminales

En todos los años que lleva trabajando con enfermos terminales, el médico Jordi Valls -uno de los más destacados expertos españoles en cuidados paliativos- nunca ha recibido un solo pedido de eutanasia.
En una entrevista concedida al diario ABC, Valls relata los desafíos de enfrentar a diario la muerte de sus pacientes, todos enfermos terminales, desde la Fundación Instituto San José, de los Hermanos de San Juan de Dios, donde dirige el equipo de atención psicosocial para enfermos avanzados de la Obra Social de La Caixa, que ya ha atendido a once mil pacientes.
Para Valls la eutanasia no es, “en absoluto“, una petición frecuente. “He trabajado durante años en atención directa a pacientes terminales, y nunca nadie me pidió la eutanasia. Se suele decir que el mejor tratamiento contra la eutanasia es un buen cuidado paliativo, pues la mayoría de quienes te dicen ‘yo no quiero vivir’ resulta que lo que te están diciendo es ‘yo no quiero vivir así’, y en cuanto tratas el ‘así’, habitualmente ya se no repite el ‘no quiero vivir’. Hay que ser sensibles, caritativos, y atender desde el lado más humanista de la medicina“, afirma.
El médico sostiene que su Unidad de Cuidados Paliativos no es un sitio triste. “Nadie en esta casa ni en ningún otro centro recibe más recompensas y agasajos que quienes trabajan en ella. La gente (tanto el enfermo como sus familiares) se siente agradecida porque les escuchas, les acompañas y haces más agradable el proceso de la muerte“, revela.
Valls considera que “es injusto morirse sin saber que te estás muriendo, porque a lo mejor tienes un montón de cosas por resolver. A cada uno nos gusta cerrar nuestras carpetas, y situar a la persona en esta esfera de realidad puede añadir paz a su muerte. Si tú, por ejemplo, tienes una hermana con la que hace años que no te hablas y te estás muriendo, pues seguramente el mejor tratamiento que te pueden aplicar es llamar a tu hermana, hacer las paces y quedarte tranquilo. En cuidados paliativos se aprende que a veces el mejor tratamiento del dolor no es la morfina“.
Además, recuerda que “no solo hay que cuidar a quien va a morir, sino también prestar atención a quienes le sobreviven. Esa es una carencia que tienen quizá los hospitales, donde se hace una labor de cuidados físicos muy buena, pero muchas veces ni las necesidades sociales ni las psicológicas están atendidas. Y mucho menos las espirituales, sean de tipo religioso o no“.
fuente: ACI Prensa

“Pida la eutanasia, muerto es usted más útil a la sociedad”: Bélgica a la cosecha de órganos



Dos de cada diez eutanasiados
son aprovechables para trasplantes

En 2008 hubo (oficialmente) 705 eutanasias legales en el país; unos médicos piden usar los órganos para usos sanitarios.

El mensaje es claro: “usted, como enfermo, es una carga; pero una vez muerto, será usted muy útil; no sea egoísta, pida la eutanasia“.
El mensaje es claro, pero aún no se formula con tanta claridad. Pero ya casi no falta nada. Tres médicos belgas de tres universidades distintas del país, aprovechando que Bélgica es legal y frecuente la eutanasia desde 2002 (eliminación de enfermos, en principio, con su permiso… o con el de alguien más) proponen abiertamente usarlos para cosechar órganos útiles para trasplantes.
En una convención médica organizada en diciembre de 2010 por la Real Academia Belga de Medicina, Dirk Ysebaert, Dirk Van Raemdonck y Michel Meurisse, de los hospitales universitarios de Amberes, Lovaina y Lieja explicaron que un 20% de las 705 personas que oficialmente fueron “eutanasiadas” en el país padecían desórdenes neuromusculares, pero sus órganos eran de una calidad relativamente alta, buena para trasplantes. En Bélgica (como en todo el mundo) los órganos para trasplantar siempre son útiles y bienvenidos, y estos médicos pedían utilizarlos.
Los autores expusieron un protocolo para obtener los órganos, ya que la “eutanasia en casa” no es adecuada para ello: hay que eutanasiar al enfermo en un hospital.
El protocolo pide una “estricta separación” entre la petición de eutanasia, el procedimiento eutanásico (la técnica con la que se mata al enfermo) y la obtención del órgano. Se necesita el consentimiento como donante del enfermo… o de sus parientes, o representantes. La eutanasia la realizarían un neurólogo o psiquiatra y dos médicos más. Cuando los tres médicos diagnosticasen la muerte, se sacarían los órganos.
Por supuesto, una bioética personalista no tiene nada en contra de la donación de órganos (siempre que el paciente esté irrefutablemente muerto) pero sí lo tiene contra matar enfermos (aunque lo pida el enfermo… o se diga que lo pedía el enfermo).
Además, el criterio de “pendiente peligrosa” permite pensar que el protocolo, supuestamente estricto, en muy poco tiempo sería papel mojado:
- La eutanasia a cargo de 3 médicos se convertiría en 3 firmas en papel prefirmado y algo a realizar por cualquier enfermero o becario
- El permiso del paciente se sustituiría por un “firmó tal pariente” o “no estaba en condiciones de firmar, así que lo eutanasiamos porque pensamos que querría
- La extracción de órganos tras la muerte se convertiría en un: “bueno, total, se morirá enseguida, y ha pedido morirse, así que quitémoselos rápidom, en buen estado”.
Y, por supuesto, a cientos de enfermos cada año se les dejaría bien claro que muertos son útiles, mientras que vivos son un gasto. Una afirmación que no tendría por qué limitarse a enfermos: hay muchos sanos que muertos son más útiles (véase el caso de los presos fusilados en China y cuyos órganos se usan en trasplantes… y China es un país influyente con una ética propia).
Más información:
El powerpoint en web de los 3 médicos que quieren cosechar órganos (en inglés)
Instituto Bioético de Bruselas:
Estudio de 2008 sobre 3 belgas eutanasiados cuyos órganos se trasplantaron:

http://www.bioedge.org/index.php/bioethics/bioethics_article/8991/
fuente: Forum Libertas

Dignitas: la falsa dignidad del suicidio

A propósito de la muerte del director de orquesta Edward Downes y de su mujer, asistidos por la asociación Dignitas, Times Online ha recuperado un reportaje de su corresponsal en Zurich, Roger Boyes, en donde se descubren algunos particulares sobre el modo de operar de esta que algunos medios llaman, faltando a la exactitud, “clínica”.
La aparición de restos óseos en el lago de Zurich, en la llamada Costa Dorada, produjo el año pasado intranquilidad entre las autoridades y entre los acomodados vecinos de la zona. Aunque la policía no encontró evidencias para incriminar a nadie por estos restos, el Departamento de Recogida de Basuras, Agua y Energía envió a Dignitas una comunicación previniéndole de que el exceso de desechos provenientes de cadáveres humanos podría contravenir la normativa ambiental de la región. “Las encuestas de opinión suelen mostrar que el 60% o más de los ciudadanos suizos aprueban el suicidio asistido para los que sufren enfermedades terminales o serios impedimentos, pero la aprobación se disuelve rápidamente si aquél se realiza frente a sus casas”, concluye Boyes.
Soraya Wernli, antigua secretaria general de Dignitas que renunció por razones éticas y económicas, calcula que en los últimos años han ido a parar al lago los restos de cerca de 300 clientes de la organización. El reportaje de Times Online explica que, tras la muerte asistida, la policía y un médico se personan en el lugar para retirar el vídeo que obligatoriamente debe hacerse de los momentos finales del fallecido, para confirmar que ha procedido por propia voluntad; simultáneamente, una ambulancia retira el cuerpo y lo traslada al Instituto Forense de Zurich y de seguidas al lugar donde se procede a la cremación. “Son los restos que no reclaman ni la familia ni los amigos los que se cree que Dignitas tira”, precisa el artículo.
Dura agonía
Según el texto, el suicidio asistido no es tan sereno como parece. El año pasado Dignitas tuvo dificultades para conseguir las dosis de 15 gramos de pentobarbital de sodio que administraba a sus clientes para lograr una muerte rápida, y recurrió en consecuencia a inhalaciones de helio. Al examinar los vídeos de los fallecidos por este sistema, la policía y la fiscalía suiza quedaron impresionadas por la agonía que se prolongaba cerca de una hora entre estertores y espasmos de los pacientes.
Por otro lado, y aunque la ley suiza exige que quien decide recurrir al suicidio asistido debe haber sido visitado al menos en un par de ocasiones por un médico, Wernli revela que no siempre las cosas funcionan así. “Algunos extranjeros –alemanes e ingleses– podrían haber llegado a Zurich en la mañana, haber sido llevados ante el médico y a media tarde estar ya muertos”, relata la ex directiva de Dignitas. Junto a esto, el caso del joven Daniel James, un jugador de rugby de 23 años que quedó paralizado tras un accidente, introdujo el precedente de poner el suicidio asistido a disposición de enfermos no terminales.
Un “nuevo Caronte”
La figura de Ludwig Minelli, director de Dignitas, despierta muchas suspicacias a las que se refiere el reportaje de Times Online. Al contrario de lo que pudiera creerse, Minelli no es médico, sino un periodista y abogado retirado, de 75 años, que dice no tener fines de lucro, aunque admite llevar la organización con la firmeza de un “dictador benigno”.
No todos afirman el desinterés del trabajo de Minelli: Gerhard Fischer, del Partido Evangélico (una influyente fuerza política de la Suiza germanoparlante), ha declarado que “esto se ha salido de control. Soy granjero y para inyectar a un becerro debo hacer primero un curso, y sin embargo no se pide nada para mandar a un ser humano a la muerte. Se ha convertido todo en un negocio”.
Boyes sostiene que la experiencia de Minelli como periodista le ha servido para neutralizar la atención de los medios indeseados —y así, por ejemplo, sólo concede entrevistas cuando está seguro de que no averiguarán más de la cuenta—, pero que es sobre todo su destreza como abogado la que le ha servido para vadear los obstáculos legales y dar siempre una apariencia de respetar las normas.
Lo cierto, sin embargo, es que Dignitas no publica cifras desde 2004, aduciendo el respeto a la privacidad de sus clientes y el derecho que tienen a decidir sobre su propia muerte. Wernli ha acusado a Minelli de cobrar a cada suicida 3.500 euros, cifra que representa una notable ganancia respecto de los 5 euros que cuesta la dosis de pentobarbital. Sin embargo, el reportaje de Boyes parece concederle su falta de interés por enriquecerse, y aventura la tesis de que “la reticencia de Minelli a ser transparente con el dinero derive probablemente de su deseo de controlarlo todo”. Boyes llama en su apoyo el testimonio de un médico suizo que no identifica: “Este hombre no está por el dinero: se trata, en cambio, de tener poder sobre la vida y la muerte. Es como el mítico barquero de la laguna Estigia, transportando a las personas a la otra orilla. ¿Y con qué se le pagaba a aquel barquero? Sólo con una moneda”.

La justicia británica ordenó desconectar a un bebé contra la voluntad de sus padres

Un tribunal resolvió que los aparatos que mantienen con vida a un niño de nueve meses muy enfermo deben ser apagados. La jueza dijo que “no tiene derecho a vivir bajo cualquier circunstancia
La familia inició hace unos días una batalla legal para mantenerlo con los cuidados mecánicos, a pesar de que los doctores sugirieron que debían poner fin al sufrimiento del niño, publicó hoy el sitio web del periódico Daily Mail. No obstante, los padres argumentaron que el bebé, conocido por sus iniciales –O.T.-, muestra señales de placer cuando recibe cuidados de su madre, por lo que estiman que, tal vez algún día, recobrará su salud. Además, sostuvieron que desconectarlo de los aparatos atenta contra su derecho a la vida, de acuerdo a la Convención Europea de Derechos Humanos. Es por ello que llevaron a los doctores a la Justicia. Pero ayer, la jueza Justice Parker resolvió que el niño no tiene derecho a vivir “bajo cualquier circunstancia“. Después de diez días de deliberaciones, dio permiso a los doctores a apagar el respirador artificial que mantiene al menor. No obstante, esto no se realizará inmediatamente, ya que dará a los padres un tiempo prudencial para que presenten una apelación si así lo desearan. Esto ocurrirá efectivamente hoy, cuando intentarán que la magistrada cambie su decisión a través de la Cámara de Apelaciones británica.”O.T. es un ser humano único. Su vida es muy valiosa. Pero O.T. no tiene derecho a seguir viviendo bajo cualquier circunstancia. O.T. no tiene el derecho a ser mantenido vivo así“, señaló en su sentencia Parker.O.T. sufre de una rara condición conocida como desorden mitocondrial. Las personas que lo padecen no pueden transformar correctamente comida ni oxígeno en energía, por lo que mantienen dentro de su cuerpo sustancias que, con el tiempo, son tóxicas para su salud. Además, no puede tragar, por lo que los fluidos de su nariz y boca deben ser removidos cada, al menos, 90 segundos. Los doctores estiman que el bebé tiene una esperanza de vida no mayor a los 3 años. Sin embargo, los padres del niño no aceptan que pueda morir antes de su cuarto cumpleaños. La jueza dijo que reconoce que los padres lo aman “con devoción”, pero opinó que el hecho de que ellos piensen que el niño alguna vez podrá ir a la escuela es “irreal”. Si bien aseguró creer en los derechos de las personas que viven gracias a respiradores ratifícales, calificó este caso como “desesperado y angustiante”. La semana pasada, O.T. empeoró debido a una infección. La jueza Parker ordenó a los médicos hacer todo lo que estuviese a su alcance para mantenerlo con vida, y desestimó la denuncia del padre, que aseguraba que intentaron “enfermarlo más” para “acelerar su muerte”. Incluso justificó su comportamiento y señaló que todo se debe al estrés que le causa el delicado estado de salud del menor.
fuente: Infobae

Erika, la versión chilena de Eluana: profesora lleva 10 años inconsciente

Por Paulina Salcedo G.
www.lasegunda.com
“Un curita me dijo un día: “Ella es un ángel que te acompaña y tú tienes que estar con ella…”.
Tenuemente se escuchan las profundas palabras de Carlos Abarca en una de las salas comunes de Neurología del Hospital del Salvador.
Los quejidos de los enfermos y la alarma intermitente de una bomba de infusión inundan el lugar y resuenan, como telón de fondo, a la sentida confesión de Carlos, un motorista de Carabineros retirado hace 4 años de la institución policial.
Hace calor y las seis pacientes de la sala dormitan. Una de ellas transpira profusamente, mientras un pequeño ventilador intenta refrescar el ambiente.
Carlos saca una pequeña peineta de su bolsillo y, con delicadeza, comienza a cepillar los desordenados cabellos de Erika Sotelo, su esposa desde hace 27 años, pero desconectada de este mundo desde hace 10.
El lo hace con cariño, pero ella parece no darse cuenta. Tiene la mirada perdida, su rostro se desfigura a ratos como si sintiera algún dolor o malestar, y mantiene sus manos recogidas. Cierra los ojos, y luego los vuelve a abrir, en un ritmo sin sentido de sueño y vigilia.
Hace exactamente diez años que la conciencia de Erika vaga en otra parte.
Vidas paralelas pero muy distintos destinos
El 3 de marzo de 1995, por culpa de una supuesta negligencia médica, ella quedó en “estado vegetativo persistente”.
Desde ese día “en que todo se rompió” –como dice Carlos–, sus únicos cables a tierra son una sonda gástrica, por la que recibe los alimentos y líquidos que la mantienen viva, y un pequeño tubo que se asoma por su pecho –una traqueotomía–, que le permite respirar.
Erika es compañera del dolor, a la distancia, de Terri Schiavo, la mujer estadounidense que ha protagonizado el debate ético y judicial sobre el derecho a la vida más descarnado de los últimos tiempos.
A ambas las une la inconsciencia desde hace más de una década, y también el depender vitalmente de una pequeña manguera que llene de nutrientes sus desgarbados cuerpos.
Sin embargo, sus vidas corren por carriles completamente opuestos.
Erika, la Terri chilena, sigue alimentándose y tiene a su lado a su incondicional marido.
Terri, en cambio, hace seis días que no recibe alimentos porque su esposo consiguió en los tribunales que lo autorizaran para sacarle la vital sonda y así poder dejarla morir.
“Ella tenía un mal presentimiento”
A Erika Sotelo le encantaban los niños y así se los hacía sentir a sus alumnos de la escuela diferencial de Erasmo Escala con Libertad.
Era de carácter fuerte –”le gustaban las cosas correctas”–, y gozaba con la música clásica.
Con Carlos, motorista de Carabineros que durante muchos años fue escolta del almirante José Toribio Merino, tuvieron un hijo, Carlos, que era su regalón y con el que partía al cine a ver las películas de moda.
Fue en noviembre de 1994 que comenzó a tejerse su dolorosa historia.
Erika tuvo que internarse en el Hospital del Salvador “para hacerse un raspaje porque tenía miomas”, recuerda su esposo.
Todos pensaron que el problema había quedado resuelto, pero las persistentes hemorragias que ella sufría alertaron a los médicos, quienes indicaron que lo mejor era extraerle el útero.
La fecha de la operación se fijó para el 3 de marzo de 1995.
“Días antes, ella estaba inquieta y decía que tenía miedo de quedar en estado vegetal. Tenía un mal presentimiento. Yo le dije que eso era imposible, que se quedara tranquila y que tuviera confianza de que todo saldría bien”, cuenta Carlos.
La intuición de Erika, desgraciadamente, no falló. Y así lo supo su marido cuando lo llamaron urgente del hospital avisándole que algo grave le había pasado a su esposa.
Mientras le suministraban la anestesia, ella sufrió un paro respiratorio que, junto con dañar gravemente su cerebro por la falta de oxígeno, la dejó en estado vegetal para siempre.
“Me dijeron que había sido algo fortuito, pero después, indagando, supimos que hubo problemas y ahora esto es materia de una demanda ante la justicia. Yo creo que le pusieron una sobredosis de anestesia”, comenta Carlos.
Desde ese día, Carlos y su hijo abrigaron la esperanza de que Erika volviera de ese largo viaje.
“Todos los días esperábamos que ella volviera de su estado inconsciente. Los doctores nos decían que tal vez volvería. Pero, con el tiempo y ahora después de 10 años, comprendimos que esto era irreversible”.
“Nunca le he fallado”
“Cuando le doy un beso y la rozo con el bigote, se ríe. También cuando le hago cosquillas. Y si llego a verla y me pongo a conversar con las enfermeras, se inquieta, como si me escuchara. Pero no puedo decir que alguna vez me haya apretado la mano, comenta con resignación su marido”.
Todos los días, en la mañana y en la tarde, Carlos visita a su mujer.
La peina, le conversa al oído y le hace cariños. También le lleva los pañales, remedios y aceites para hidratar y masajear su piel y así evitarle las temidas escaras. Ya sufrió una muy grave durante el primer año que estuvo internada, pero después ha andado bien.
También la mamá de Erika va todos los días al hospital. Y ambos se turnan cuando alguno quiere tomarse unos días de vacaciones.
Ella nunca queda sola.
“No lo hago por obligación, sino porque así lo siento. Nunca le he fallado y siempre he estado con ella, llueva o truene. Si Erika tiene que partir algún día, creo que me sentiré tranquilo de haber cumplido con ella. Uno tiene que estar en las buenas y las malas, y ésta es la mala que nos tocó.
Familia demanda $300 millones de indemnización
En la Corte de Apelaciones está el caso de Erika Sotelo.
Su familia, a través del abogado Tomás Zamora, interpuso una demanda civil en contra del Servicio de Salud Oriente –del cual depende el Hospital del Salvador– por “falta de servicios”. El 13º Juzgado Civil de Santiago falló el 26 de diciembre de 2001 a favor de la familia y condenó al servicio a pagar $30 millones por daños morales.
Sin embargo, los parientes de Erika apelaron pues esperan una indemnización de $300 millones.
También se entabló una querella criminal por negligencia en contra de los médicos que la atendieron, pero el caso no prosperó y se sobreseyó temporalmente.
Según los antecedentes del abogado Zamora, hubo fallas de procedimiento durante la aplicación de la anestesia. “Cuando el anestesista se dio cuenta de que a Erika le faltaba oxígeno, comenzaron las maniobras, pero se demoraron 15 minutos en intentar intubarla. Hubo cuatro intentos en circunstancias que, según las recomendaciones médicas, si al segundo no resulta, se debe hacer un procedimiento de emergencia, como una traqueotomía. Finalmente, producto de no haber recibido oxígeno durante 15 minutos, ella quedó en estado vegetal”.
El profesional añadió que “mientras no esté a firme el fallo respecto del servicio de salud, lo mínimo es que por ética el hospital mantenga a Erika con los cuidados médicos que corresponden”.
“A Michael Schiavo le diría que hable con Dios”
El caso de Terri tocó profundamente al esposo de Erika. Acaba de juntarse con sus ex compañeros de Carabineros y conversaron mucho sobre la similitud de estas dos mujeres que, viviendo a miles de kilómetros de distancia, comparten el mismo sufrimiento.
La radical diferencia es que Carlos Abarca jamás se ha planteado la posibilidad de cortarle el alimento a Erika.
“Nunca –dice enfático–. Sería terrible pensar en algo así. Es como matar a una persona. Ella está existiendo, tiene su corazón bueno, está respirando y lo que estamos haciendo es alimentarla. Sólo Dios sabe hasta cuándo vivirá. Nadie tiene el derecho de quitarles la vida a los demás. Sólo Dios dice “hasta aquí llegamos”.
Y añade que “tampoco me he planteado que Dios se la lleve para tener una vida más tranquila. Si tengo que cuidarla y gastar lo que sea, lo seguiré haciendo y no es algo que me duela. Siento la satisfacción de que ella está bien y que no le falta nada”.
Carlos, al igual que el marido de Terri Schiavo, también rehízo su vida sentimental.
Hace seis años que tiene una nueva pareja que ha sabido entender los abnegados cuidados que él brinda a Erika.
Ella sabe que “es imposible que me olvide de Erika. Ella tiene que entender qué es lo primero y sé que si a ella le hubiera pasado algo similar, también habría actuado como yo”.
Por lo mismo, no entiende la postura del esposo de Terri, Michael Schiavo.
—¿Qué le diría a él, habiendo vivido usted en carne propia lo mismo?
“Que hablara con Dios. Que tuviera un raciocinio como persona, no como animal. Porque él está actuando con su mujer como si fuera un animal, cortándole el agua para poder matarla. Si quiere liberarse de Terri, que lo haga, pero no de esa forma. Que la entregue a sus familiares para que la mantengan, y que él se vaya. Creo que eso es lo mejor y no hacer un escándalo mundial con esto porque el que queda mal parado es él, nadie más”.
El dilema médico en dos enfoques
Los especialistas chilenos coinciden en que la situación que vive la norteamericana Terri Schiavo es una “de las más complejas” a que se ve enfrentada la medicina.
Director UC: La duda
El director del Hospital Clínico de la Universidad Católica y médico intensivista, Alberto Dougnac, señala que en marzo del año pasado el Papa Juan Pablo II zanjó el tema al anunciar que la “nutrición y la hidratación están definidas como el cuidado básico y ordinario (que se le debe brindar a un enfermo) y, por lo tanto, son moralmente obligatorios”.
El que remueve esta alimentación “incurre en una eutanasia por omisión”.
Dice que brindar este soporte básico va más de allá de la voluntad de una persona. “La muerte está en el plano de la moral y ésta va más allá de la voluntad individual”.
Explica que un paciente que sufre este tipo de patología “puede presentar miles de complicaciones que requieren algún tipo de intervención. Está en juzgar la proporcionalidad de esas intervenciones las que puedan determinar el futuro del paciente”.
En Chile “no nos vamos a enfrascar en una discusión si se le alimenta o no. No hay duda en que hay que alimentarla, cuidarla, asearla. La duda estaría en si el paciente hace una complicación mayor lo debo llevar al hospital, lo debo operar, lo debo conectar a un respirador artificial. Estos son los problemas que a nosotros como chilenos se nos plantean”.
Decano de la U: “Cualquier posición es legítima”
“Este es un caso muy complejo. Cualquier posición a favor o en contra es igualmente legítima”, dice el decano de Medicina de la Universidad de Chile, Jorge Las Heras.
Pacientes como Terri, en estado vegetativo irreversible, que llevan 15 ó 20 años conectados, suelen dejar de ser resorte de los médicos y pasan prácticamente a depender de la familia, o parte de ella, que les mantienen los medios de sostén y alimentación, sostiene.
Una situación como ésta tiene componentes humanos, éticos y económicos, plantea. “Mantener una persona 15 ó 20 años en un estado irreversible tiene un costo que no es menor para la familia e incluso para el Estado”.
Hasta ahora lo que más se acepta con este tipo de enfermos “es brindarle las condiciones mínimas de agua y alimento. Y no darle ningún apoyo si desarrolla una neumonía o un cuadro médico adicional”. (Patricia Schuller)
Similitudes y diferencias
Terri lleva 15 años en estado vegetal y Erika Sotelo 10 años.
Michael Schiavo, esposo de Terri, peleó en los tribunales para poder cortarle la alimentación que la mantiene viva. A Carlos Abarca, marido de Erika, jamás se le ha pasado por la mente.
Terri quedó vegetal a consecuencia de una dieta que le bajó bruscamente el potasio. Erika, en cambio, fue por un paro respiratorio mientras la anestesiaban para operarla del útero.
En ambos casos se presume negligencia médica.

Eutanasia: La Falsa Piedad

Desde siempre se ha considerado a la muerte como aquello que les sucede a los otros, argumento con el que los hombres, de algún ingenuo modo, intentaban atenuar la angustia ante la certeza del inevitable fin de la vida. Pascal decía que “no habiendo podido los hombres remediar la muerte, han decidido no pensar en ello”.
Por cierto que la posmodernidad llega con su propia manera de responder al interrogante de la muerte. La novedad de la época consiste en banalizar las grandes cuestiones del hombre para las que carece de respuesta. Lo trascendente es considerado como insignificante, trivial o, peor aún, ridiculizado.
Cualquiera de nosotros, todos los días, a cada momento, asiste a más muertes que las sucedidas en cualquier campo de batalla de la Primera Guerra. Podrá tratarse de hechos reales o muchas veces ser imágenes de ficción; lo cierto es que ahí esta la muerte representada como un dato, no más importante que un café o un viaje en subte.
Cargada de nihilismo, parte de la filosofía actual apunta contra el hombre. Tal el caso del francés Gilbert Simondon, cuando dice: “Lo artificial es lo específicamente humano”. O el de Peter Sloterdijk, que da la bienvenida a la “domesticación y cría de seres humanos” y al hombre “autodesechable”. La posmodernidad acepta este antihumanismo al pensar que –la frase es de Claude Levi Strauss– “el hombre no es más que una cosa entre las cosas”. “Ya que –continúa el belga– se trata de resolver lo humano en lo no humano”. En este marco de sinsentido absoluto, quedan atrapados los defensores de la eutanasia. Para ellos, el hombre es “la cosa” que sufre, es cierto, pero que, en vez de generar una actitud de comprensión y ayuda, de alivio de su angustia, de atenuación de sus sufrimientos y dolores da lugar a la falsa piedad de la muerte. La solución, nos dicen, estaría menos en el auxilio del próximo sufriente que en matarlo.
En veredas opuestas, Víctor Frankl, que había padecido un campo de concentración decía: “Créame que no abandoné un momento la convicción de que la vida tiene un sentido en todas las condiciones y circunstancias y lo seguirá teniendo hasta el final”. El Papa Juan Pablo II, por su parte, escribe: “Por eutanasia se debe entender una acción u omisión que, por su naturaleza y en la intención, causa la muerte con el fin de eliminar el dolor”. “Confirmo, dice el Papa, que es una grave violación de la ley de Dios. Que conlleva, según las circunstancias, la malicia propia del suicidio o del homicidio”.
La dignidad única e irrepetible de cada hombre es su ser propio y este es el acto primero constitutivo de la persona, lo más perfecto en toda la naturaleza. Ni las personas con algún deterioro intelectual o capacidades diferentes ni los ancianos ni los débiles ni aquellos que se hallen en cualquier otra condición de vida, por más crítica o precaria que esta sea, pierden esa dignidad máxima e inviolable de persona.
“El programa de eutanasia de Hitler no se fraguó –dice en otra parte Victor Frankl– en un ministerio nacional socialista, sino que estaba ya preparado en los escritorios y en las aulas de escritores y catedráticos nihilistas que siguen existiendo y que envenenan con su propio sentimiento de absurdo de la vida”. El hombre, en la era de la tecnociencia, que dispone de impresionantes recursos para atenuar el dolor y acompañar al que sufre, parece, por el contrario, recibir con alegría los viejos pedidos, que ya hacía Plinio para los afectados de úlceras gástricas y también Napoleón en Siria, quien, al ver los sufrimientos de sus soldados enfermos de peste, propuso al médico militar que les diera una rápida muerte. Este respondió: “General, los médicos estamos aquí para sanarlos, no para matarlos”. En Italia y en el mundo se comenta la situación en que vivió, hasta hace unas horas, Eluana Englaro. Esta joven mujer, a la que se retiraron todos los medios extraordinarios de soporte vital, siguió con vida hasta el lunes, recibiendo como único apoyo real, nutrientes y agua.
Para la nueva piedad, esta circunstancia, que en poco difiere del trato que habitualmente reciben los niños más pequeños, o los muy ancianos, etc., configura una forma de vida inaceptable y la multitud, contra viento y marea, pedía matarla, cerrando los tubos por donde le llegaba el agua. Nadie podría negar que se trataba de una situación crítica y sumamente triste, pero si para no ver el dolor, para que “triunfe” nuestra idea, todo lo que podíamos hacer por Eluana en nombre del progreso era hacerla morir de sed, estamos verdaderamente mal.
Porque, hasta hace unos días, por lo menos, Eluana estuvo bien cuidada, pero niños y adultos en condiciones desesperantes de enfermedad, hambre, miseria y, sobre todo de abandono, encontramos hoy en cientos de poblaciones africanas, en China, en India, en nuestra América toda, en Añatuya, Formosa, Chaco, en el gran Buenos Aires. ¿Qué harán el mundo y nuestro país con ellos? Probablemente, como no tienen prensa, los dejarán en la estacada. Y de alguna absurda manera, tal vez sea lo mejor, porque, de ser consecuentes con sus teorías, cuando les resulten intolerables, dirán que tienen derecho a morir “dignamente” y obrarán en consecuencia.
En tanto, perplejos, asistimos al debate mundial, agua sí, agua no, que decidiría el futuro de esta mujer. Al mismo tiempo que nos muestran una hermosa foto con el rostro de Eluana, una parte de la humanidad, como en el circo romano, le bajó el pulgar, en nombre, eso sí, de los derechos humanos. Es una caravana que alegremente pide la muerte de otra persona, como si dispusiera del control de la vida de los otros y de la dosificación del sufrimiento: hasta acá se sufre, más allá, está permitido matar.
El bíblico “no matarás”, en lo sucesivo, deberá leerse como jamás matarás osos panda, ballenas, leopardos, etc. en lo referido a los hombres. Y, si es por una “causa buena”, todo bien, se puede conversar. Por qué no aventurar, llevando al extremo los argumentos eutanásicos utilizados en este caso, que, si por algún extraño sortilegio, a pesar de negarle algo tan elemental como el agua, esta joven hubiera continuado con vida, el próximo paso debería habría consistido en impedirle que respirase. Quitémosle primero el agua; si fracasamos, seguiremos con el aire.
De este modo, habría que incorporar también la asfixia como uno de los nuevos elementos de la terapéutica médica de la posmodernidad y re-entrenar a médicos y enfermeras en el delicado arte de hacer morir de sed y de hambre y aun de asfixiar a los pacientes que algún tribunal o ministro o diputado, muy piadosamente, ordenen matar.
Claro que llama la atención que quienes juraron defender la vida se presentasen en Italia como “voluntarios” para esta ejecución. No parecería exagerado reflexionar que sus vocaciones estarían más cercanas a las de verdugos que a las de médicos.
Hasta hemos leído en algunos medios que “morir de sed es una de las muertes más dulces”, o también que, en este caso, el aporte de agua y nutrientes constituyen recursos desproporcionados. Es cierto que al médico se le plantean hoy cuestiones filosóficas para las que claramente no está preparado, pero incluir al agua como recurso “desproporcionado” nos habla de los abismos de necedad adonde puede caer la ciencia que, sabiéndolo o no, adhiere a las corrientes del antihumanismo.
Llegará así la eutanasia a través del caso excepcional. Luego, quedamente, agregarán, como tantas veces en la historia, razones económicas, raciales, religiosas, políticas, etc. de modo que alguno, en el Estado que todo lo controla y decide, del que tenemos ciertas noticias, nos informará su decisión acerca del momento y la forma de nuestra muerte o de nuestros prójimos, en nombre de un cinismo estremecedor y de la piedad más cruel y más falsa.
El Dr. Miguel De Lorenzo reside en Buenos Aires.

LA SAEMB REPUDIÓ EL ASESINATO DE ELUANA ENGLARO

La Sociedad Argentina de Ética Médica y Biológica (SAEMB), sociedad civil independiente fundada en 1980, rechazó una vez más todas las manifestaciones de la cultura de la muerte y repudió enérgicamente el asesinato de Eluana Englaro.
En un comunicado firmado por los Dres. Aldo Ravaioli y Juan José Dal Lago la entidad afirmó que se trató de un homicidio calificado, llevado a cabo con premeditación y alevosía, y ejecutado con la complicidad de varios partícipes.
Cuestionaron expresamente: El pragmatismo del nuevo paradigma de la salud -que se rige por criterios de costo/beneficio- “Eluana no producía y ocasionaba gastos”. Y el ecologismo -que desconoce jerarquías y orden en la Creación-. Tras reflexionar sobre el cuidado que hoy se prodiga a especies animales y vegetales se preguntaron “¿es menos el hombre que el resto de los seres vivos del planeta?”.
Los facultativos dudan, además, de que se haya tratado de eutanasia pasiva, por la rapidez con que se produjo la muerte de Eluana.
Al rematar el comunicado rechazaron el encarnizamiento terapéutico y todo tipo de eutanasia, asegurando que en casos como el de marras sólo son lícitos los cuidados paliativos.
Nota: Sobre el caso Eluana Englaro recomendamos la lectura de Una falsa piedad, un artículo del Dr. Miguel Ángel de Lorenzo que publicó hoy La Nueva Provincia.
fuente: Notivida

Familia de Terri Schiavo expresa su profundo pesar por muerte de Eluana Englaro

La familia de Terri Schlinder Schiavo, la estadounidense que falleciera por habérsele suspendido la alimentación e hidratación a pedido de su esposo Michael tras 13 días de agonía, expresó su profundo pesar por la muerte de la italiana Eluana Englaro, quien solo pudo resistir 4 días desde que se siguiera el mismo proceso con ella, a pedido de su padre Beppino en la clínica La Quiete, en Udine.
En una breve nota de prensa, el hermano de Terri Schlinder Schiavo, Bobby, comentó que “tristemente la muerte de Eluana nuevamente nos recuerda las palabras del Papa” Juan Pablo II quien afirmaba que “debemos salvarnos de hundirnos en una ‘cultura de muerte’“.
Bobby Schlinder dijo además que “quitarle (a Eluana) su alimento y agua –su cuidado más básico– para que se muriera, tiene que ver necesariamente con nosotros y lo que vamos a hacer para cuidar a quienes necesitan nuestro amor y compasión para vivir“.
La familia, que tras la muerte de su hija creó la Terri Schlinder Schiavo Foundation para ayudar a personas como Eluana, alienta a todos a la oración por el alma de esta joven italiana.
De otro lado, la agencia AICA dio a conocer una carta que Bob Schlinder le envió hace unos días a Beppino Englaro, el padre de Eluana, en la que le pedía recapacitar sobre su decisión de acabar con la vida de su hija. “Se parecerá a un documental sobre los campos de exterminio nazis. No quiero que nadie más muera de esta manera“, afirma.
Yo he sido testigo de este tipo de ejecución y le puedo asegurar que es falso” lo que algunos dicen sobre este tipo de muerte cuando afirman que no causa dolor.
Esta muerte, añadía Bob, es la “más dolorosa que un ser humano pueda experimentar. Esta es la razón por la que siempre se lleva a cabo en la más estricta reserva, lejos de testimonios y grabaciones“.

Eutanasia es cuando el médico mata a su paciente

Pero hay distintos tipos de eutanasia, activa y pasiva, directa e indirecta, voluntaria y no voluntaria.
Tratemos de aclarar esta cuestión semántica. Todos estos calificativos son o el producto de mentes confundidas o bien el intento directo de cambiar el significado de la palabra eutanasia de modo que estemos dispuestos a aceptarla.
Eutanasia es cuando el médico mata al paciente. Los médicos no deben matar a nadie. Deben tratar de prevenir las enfermedades. Si no pueden hacerlo, deben curarlas. Y si tampoco pueden con ello, deben evitar el dolor.
¿Pero yo no quiero que un médico me mantenga vivo en forma artificial?
¿ Por qué no contar con una ley que permita morir con dignidad?
No se necesitan nuevas leyes. Ningún médico ha sido sometido a juicio en los EEUU por permitir que un paciente muera una muerte natural. Cuando existe seguridad de que un paciente está muriendo, los médicos pueden y deben usar su criterio para decidir si van a continuar realizando o no ciertos esfuerzos terapéuticos que no han podido curar al paciente, y que llegado el caso pueden servir para posponer la muerte. La única obligación del médico, entonces, es mantener al paciente confortable y permitir que muera en paz.
En el pasado, los médicos fueron depositarios de la confianza de los pacientes porque todos sus esfuerzos estaban destinados a la curación. Pero si los médicos empiezan a practicar una medicina de exterminación y comienzan a matar, entonces el factor absolutamente esencial en la relación médico- paciente -una confianza total- quedará destruido.
¿Qué se puede decir de las “disposiciones de vida”?
Esta denominación es equivocada, porque no tienen nada que ver con la vida y todo con la muerte. Tampoco representan una disposición sino que son, más bien, “deseos para el momento de la muerte” o “directivas para la muerte”. El movimiento Right to Life está de acuerdo con que cada persona que lo desee puede dejar firmada una de ellas, pero se opone totalmente a hacerlas obligatorias por ley.
¿Por qué oponerse a convalidar legalmente los “deseos para el momento de la muerte”?
. La Sociedad para la Eutanasia fue la que puso en marcha la idea, de modo que esto debería llevarnos a reflexionar.
. No puede darse un consentimiento después de haber recibido una información genérica y en relación con un problema desconocido del futuro.
. No hace falta legislación; ya tenemos suficiente intervención gubernamental.
. Un paciente consciente siempre puede negarse a recibir un tratamiento
. Muchos pacientes cambian de opinión. Con un documento firmado que implique una obligación legal, podría ser demasiado tarde.
¿Cuál es el significado exacto de expresiones como “enfermedad terminal,” o “medios artificiales”, o “razonable expectación”, o “significativo”, o “medidas heroicas”? Estas definiciones cambian con el tiempo y difieren para cada caso.
¿Fue la Sociedad para la Eutanasia la que empezó con estas “disposiciones” ?
Sí. La Sociedad para la Eutanasia y su fundación se transformaron en la Sociedad por el Derecho a Morir, y luego adoptaron otras denominaciones. Todas ellas tuvieron sus oficinas en el mismo edificio en Nueva York. En el Consejo Consultivo de la Sociedad para la Eutanasia, como miembro fundador, se encuentra Abigail Van Buren, la columnista que escribe bajo el nombre de “Querida Abbey” en periódicos y que continuamente promueve estas mal llamadas “disposiciones de vida”.
Antes de su muerte, el industrial del aborto Dr. Alan Gutmacher, importante figura de Planned Parenthood, también era miembro prominente del Consejo de la Sociedad para la Eutanasia de EEUU
¿Cuál es la posición de la Unión Norteamericana para las Libertades Civiles (Aclu)?
En 1977, el Consejo de Directores de la Aclu señaló lo siguiente:
“La eutanasia por consenso implica un acto o una omisión por parte de una segunda persona, a solicitud de un individuo, destinados a terminar con la vida de este último cuando se encuentre en estado de enfermedad terminal, o total o permanentemente incapacitado. La Aclu reconoce este tipo de eutanasia como una extensión legítima del derecho de cada uno de decidir sobre su propio cuerpo”
… Euthanasia News, vol 3, No. 1, feb. 1977.
¿Y qué ocurre con el suicidio?
La Sociedad Helmlock en los EEUU y la Sociedad para la Muerte en Inglaterra fueron creadas para ayudar a personas a quitarse la vida.
¿Qué está pasando en los tribunales?
Los tribunales están llevando rápidamente a los EEUU por la resbalosa pendiente que conduce a la eutanasia legal. Un paso importante en tal sentido se dio cuando varios jueces redefinieron el té “tratamiento” para que incluyera alimentos y agua. Y sobre esta base, autorizaron la interrupción del tratamiento” en el caso de ciertos pacientes. Estos pacientes no tenían dolor, no estaban moribundos, sino que se hallaban (¿permanentemente?) en coma y se los alimentaba por medio de una sonda nasogástrica. Cuando se les dejó de dar alimentos y agua, murieron. La mejor discusión acerca de este tema, escrita en términos sencillos y con moderado detalle, puede leerse en tres cortos capitulos en:
… Window on the Future, editado por D. Andrusko, National Right to Life, 1987.
¿La eutanasia es legal en Holanda?
Los holandeses legalizaron la eutanasia en 1981, a partir de una dec isión del Cóligo Criminal de Rotterdam.
Los médicos, en ese país, comenzaron a interrumpir el agua y los alimentos para tales pacientes. Sin embargo, pronto advirtieron que estos morian con lentitud, dolorosamente, situación que era psicológicamente tensionante para los familiares y el personal médico, además de costosa. “¿Por qué torturarlos? Si nosotros los estamos matando, ¿por qué no hacerlo rápidamente y sin dolor?”, dijeron. Y a partir de este razonamiento los médicos holandeses empezaron a usar inyecciones letales (y los jueces toleraron esta práctica).Los datos relacionados con el tema no son exactos debido a variaciones en la frecuencia con que se los informa o no, pero se acepta que en 1986 los médicos mataron de 5000 a 20.000 personas sobre un total de 120.000 muertes
¿Los holandeses aceptan esto que está ocurriendo?
Algunos sí y otros no. “Casos documentados de eutanasia activa ajena a la voluntad de los pacientes fueron informados por C.I. Dessaur C.J.C. Rutenfrans, por mí y por otros. K.F. Gunning publicó su experiencia con especialistas que, al pedírseles la internación de un paciente anciano en un hospital, aconsejaban al médico que lo había enviado que en lugar de esto le administrara una inyección letal. H.W. Hilhorst, en un extenso estudio (patrocinado por la Universidad de Utrech y la Academia Real de Ciencias de Holanda), constató que la eutanasia activa no voluntaria se practicaba en ocho hospitales.
“La ansiedad está creciendo entre los miembros de grupos amenazados. Se han publicado advertencias referidas a pacientes de edad que, aterrorizados por la posibilidad de la eutanasia, se negaron a una hospitalización y se niegan, incluso, a consultar a médicos. Una encuesta efectuada entre pacientes de hospitales mostró que muchos de ellos temen que sus propias familias puedan solicitor la eutanasia sin consultarlos. La Asociación Holandesa de Pacientes publicó una advertencia en la prensa señalando que, en muchos hospitales, se estaban matando pacientes sin la voluntad o el conocimiento de ellos, o sin que sus familiares lo supieran, y aconsejaban a los pacientes y sus familias que preguntaran cuidadosamnete acerca de cada etapa del tratamiento, y en caso de duda, que consultaran con un experto digno de confianza que no perteneciera al plantel del hospital.”
R. Fenigsen, “Involuntaiy Euthanasia in Holland”, Wall St. Jour., sept. 30, 1987.
¿Existe alguna alternative para la eutanasia?
La altemativa real para la eutanasia es cuidar con amor y adecuadamente a los moribundos. Un nuevo concepto para el manejo de estas personas surgíó en Inglaterra, en donde instituciones llamadas hospicios se encargan de proporcionar un cuidado compasivo y calificado a estos pacientes. Este concepto denominado “Cuidados Paliativos” se extendió a Canadá y los EEUU, países en los que encontré rápida aceptación.
“Una vez que un paciente se siente bienvenido y no una carga para otros, una vez que su dolor ha podido ser controlado y se han aliviado otros síntomas hasta llevarlos por lo menos a proporciones manejables, entonces el clamor por la eutanasia desaparece. No es que la cuestión de la eutanasia sea correcta o equivocada, deseable o repugnante, práctica o impracticable, sino simplemente que se trata de algo irrelevante. La altemativa es un cuidado adecuado, y este cuidado puede ponerse a disposición de todos desde el momento en que comience a brindarse una adecuada instrucción a los estudiantes de medicina en los hospitales docentes. Si nosotros fracasamos en esta obligación de dar cuidado, entonces no recurramos a los políticos para que nos saquen de es intrincada situación.”
… R. Lamerton, “Care of the Dying”, Priorty Press Ltd., 1973, p. 99.
María Laura Garmendía
FUENTE: Pro-Vida (ONG) Argentinahttp://www.infovida.org.ar/

Murió Eluana Englaro en clínica La Quiete

Fatal desenlace
A las 20:10, hora local, murió víctima de la eutanasia practicada desde el viernes con la progresiva suspensión de la alimentación e hidratación, Eluana Englaro, la italiana de 38 años que desde hace 17 estaba en estado de coma.
Tras cuatro días desde que se iniciara la suspensión de la hidratación y alimentación; y en medio del debate de una ley que podría haberla salvado, con todo el país centrando su atención en ella, Eluana Englaro falleció en la clínica La Quiete en Udine.
Según indica el diario La Repubblica, al conocer la noticia luego de una llamada telefónica, Beppino Englaro, el padre de Eluana, señaló: “sí, nos ha dejado. Pero no quiero decir nada, quiero más que nada estar solo“. Como se recuerda, el Sr. Englaro fue quien solicitó se le retirara a su hija la alimentación e hidratación hasta causarle la muerte. Fue también él quien llevó desde Lecco a Udine a su hija para que la sometieran a la eutanasia que ha acabado con la vida de Eluana.
La confirmación de la muerte de Eluana Englaro llegó de la Presidente de La Quiete, Ines Domenicali: “está muerta, no sabría decir la hora, no me pregunten otra cosa“. Mientras tanto, en las afueras de este recinto adonde llevaron a Eluana retirándola del cuidado de las hermanas de la Misericordia de Lecco quienes se habían ofrecido a hacerse cargo de ella, cerca de 200 católicos que estaban reunidos rezando por Eluana oran ahora por el alma de esta mujer.
Fueron muchos los pedidos, comunicados y exhortaciones, para que no se acabara de esta forma con la vida de esta joven mujer, en un caso que los promotores de la eutanasia han empujado para sentar un precedente que permita más adelante despenalizar esta práctica anti-vida en Italia.
En este caso, la opinión de los italianos apoyaba en un 70 por ciento la eutanasia de Eluana Englaro. Debido a la cobertura del vaticanista Sandro Magister y del diario del Episcopado italiano, L’Avvenire, esa situación cambió dramáticamente. El diario Corriere de la Sera dio a conocer hoy, el mismo día de la muerte de esta mujer, que esa cifra se redujo a menos del 50 por ciento.
fuente: ACI Prensa
Desde el grupo Actitud: Jóvenes Pro-Vida deseamos a Eluana que descanse en paz, y elevamos una oración a nuestro Señor Dios pidiendo por su alma, y misericordia a los que promovieron este triste desenlace.

Actitud: Jóvenes Pro-Vida