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Campo, Soja y después

El campo argentino se está alejando aceleradamente de la visión romántica colectiva que lo piensa como el escenario donde la vida natural se expresa en todo su esplendor. Pampa, verde y biodiversidad.

Los cambios tecnológicos de los últimos años han incorporado prácticas e insumos que si bien han incrementado los rendimientos también producen diversos perjuicios, algunos mortales.

A esto se suman otros factores como el cambio climático con sus consecuencias como La Niña o el Niño (vientos o tormentas intensas, sequías e inundaciones), aumento de las temperaturas que fomentan la proliferación de plagas y enfermedades que afectan a flora, fauna y humanos, deforestación, incendios forestales, contaminación de agua y tierra, desertificación, agotamiento de la capa fértil, destrucción de ecosistemas, pérdida de hábitats y desarraigo para diversos pueblos y otras.

Dentro de los cambios tecnológicos hay que considerar la expansión en la superficie dedicada al cultivo de la soja transgénica (RR) y los herbicidas y plaguicidas diseñados para su defensa. Esta combinación está convirtiendo a ciertas actividades agropecuarias en riesgosas para propios y ajenos.

Se han detectado aumentos de distintos tipos de cáncer en las zonas urbanas cercanas a los campos donde se fumiga con estos insumos. Pero nada se sabe sobre la incidencia perjudicial que ejerce sobre las personas que circunstancialmente están en contacto, directa o indirectamente, con estos elementos.
A saber: Propietarios, fumigadores, transportistas, peones de campo, contratistas, Ing. agrónomos, veterinarios, escuelas rurales y otros.

También es necesario controlar cómo se desechan o reciclan los envases usados para los mismos. No se conoce el real impacto nefasto en acuíferos, flora, fauna y ecosistemas. Ni a cuántas especies estamos empujando a la extinción inexorable con desprecio y desidia.

Es dable esperar que los Ministerios de Salud y Medio Ambiente, las organizaciones sociales y gremiales implementen las medidas necesarias para proteger la salud de personas y medio ambiente.
Es necesario tomar medidas antes que para estar al aire libre en las zonas afectadas sea necesario el uso de barbijos o máscaras antigás.
El negocio de unos no debería significar enfermedad, malformaciones o muerte para otros.

Notas relacionadas:
Bosques – Iniciativa
Muerte natural

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Agua bendita

Somos, vivimos y dependemos de ella. Nos rodea y participa de todo. Sin embargo, la derrochamos y contaminamos sin tomar conciencia de su importancia vital. Su distribución geográfica es variada y en algunas zonas su disponibilidad depende de fenómenos naturales que pueden causar sequías o inundaciones.

La extensión de la frontera agrícola para los cultivos, la deforestación, el uso intensivo de agroquímicos, la explotación minera y petrolífera, la industria del papel y otras, usan y contaminan en forma intensiva. Acuíferos, ríos y napas reciben el impacto constantemente y todo se agravará por el Cambio climático.

El agua potable que recibimos naturalmente recorre km y procesos que la acondicionan. Por un lado, la derrochamos y por el otro, ignoramos las posibilidades del agua de lluvia.
Educar es parte de la solución. La otra parte implica controlar su uso mediante la medición y una tarifa adecuada. Es imprescindible, pese a las dificultades, instalar a la brevedad medidores individuales para abonar su consumo real. En la ‘propiedad horizontal’, dado el diseño actual de las instalaciones sanitarias, solo se podría colocar un medidor en la entrada al edificio o por ‘bajada’.

Agua, Azoteas y el Cambio climático

Debido a la falta de un plan o proyecto de país integral, por necesidades humanas insatisfechas y por el crecimiento vegetativo natural, los grandes centros urbanos van incrementando su población.

El Cambio Climático producirá eventos cada vez más graves y pondrá a prueba la capacidad de las ciudades para afrontar lluvias más copiosas y frecuentes. Las mismas afectarán la libre circulación de personas y vehículos, la salud y la infraestructura.
Por otra parte, a medida que la superficie de una ciudad se ‘urbaniza’, disminuyen los espacios verdes. Dado que terrenos y árboles poseen una gran capacidad de absorción de agua, los episodios de inundaciones aumentan con la consiguiente secuela de daños e inconvenientes en bienes y personas.

Con el transcurrir del tiempo aumenta la Contaminación de nuestros ríos por acción de las actividades industriales y comerciales. Por ende, la presión sobre los acuíferos para la obtención de agua para consumo aumentará. A esto hay que agregar, la contaminación de las napas por falta de obras para cloacas y tratamiento de efluentes.
Por otra parte, por falta de cultura cívica, normativas o su cumplimiento, el agua potable se derrocha en otros usos como riego, limpieza de vehículos, veredas, piscinas, fuentes, etc. Hoy, instalar una red de agua NO potable para estos destinos es muy difícil e impracticable.
El agua de lluvia posee características que la hacen apta para muchas actividades. Dejar que las lluvias solo produzcan inundaciones y el agua finalmente se pierda, es también un derroche.
En la ciudad de Bs.As. los edificios poseen superficies en su coronación cuyo aprovechamiento es bajo. Estas azoteas y terrazas en general son utilizadas para contener los tanques de reserva de agua potable, sus cañerías de distribución, la sala de máquinas para los ascensores y otros. Un porcentaje importante de estas azoteas se desaprovecha.

Propuesta:
Si en las Azoteas se instalan ‘colectores’ de agua de lluvia y la misma se almacena en cisternas en la azotea del mismo edificio, los beneficios abarcarían desde la disminución del caudal de agua hacia calles y bocas de tormenta hasta su aprovechamiento posterior para riego, limpieza de veredas, pasillos, escaleras, galerías, vehículos, fuentes y otros.

Dado que los colectores serían estructuras livianas no serían un sobrepeso relevante. Habría que considerar el impacto del peso de la cisterna sobre la estructura existente y en caso de ser demasiada, habría que ubicarlas en P.B. Otra forma sería derivar la descarga de la cañería pluvial en la P.B. hacia una cisterna. Pero en este caso, el problema es que luego el caudal no tendría mucha presión. Se debería considerar en la elección de los materiales el impacto del granizo y la acción corrosiva de la lluvia ácida.
El Arqto. Le Corbusier diseñó y luego se construyó, creo que en una zona de pocas lluvias en la India, un complejo edilicio que utilizaba los techos y azoteas para este propósito.
¿Cuántos m2 de azoteas a aprovechar existen en la ciudad? ¿Cuántos millones de litros se podrían aprovechar? ¿Cuántos episodios de inundación se podrían evitar o atenuar?

Sería necesaria una normativa que considere estos dispositivos como parte de la instalación sanitaria obligatoria de los edificios.

Notas relacionadas: ver el Directorio

Agua y tratamiento de efluentes

La problemática de la contaminación, puesta en primera plana por las pasteras en el río Uruguay, hace que lentamente aumente el interés del público y los autoridades sobre este tema. No olvidemos que las pasteras o papeleras instaladas en el país también deberían ser verificadas para asegurarnos que tampoco contaminen más de lo permitido o aceptado por las normas. Estas plantas consumen agua cruda en grandes volúmenes. Además de los ríos Paraná y Uruguay, se encuentran afectados también los ríos Riachuelo y Reconquista ya que hay industrias y viviendas que vuelcan sus efluentes sin tratar en ellos. Todo finalmente llega al Río de la Plata el cual el fondo WWF en mar/2007 lo definió como uno de los más amenazados del mundo.

En la Ciudad de Bs.As. existen millares de instalaciones que consumen agua potable para sus procesos y el remanente es liberado a la red cloacal o a la pluvial. Responden a este esquema los lavaderos de autos, colectivos, camiones, ropa, tintorerías, talleres mecánicos, estaciones de servicio, limpieza de tambores y tanques atmosféricos, laboratorios, empresas de salud, etc. Incluso los residuos de las veredas pasan a la red pluvial. Muchos establecimientos respetan la obligación de desechar los residuos patalógicos con un determinado control pero utilizan agua para la limpieza del instrumental involucrado.

Finalmente todos estos líquidos con residuos y tóxicos son devueltos sin tratar al río, en nuestro caso el Río de la Plata. A esto hay que añadir las Curtiembres y Químicas que vuelcan sus desechos al Riachuelo y Reconquista y la actividad de las refinerías de petróleo y otras empresas químicas en Dock Sur que aportan una cuota importante de contaminación produciendo todo tipo de enfermedades en la zona de influencia. Todo esto afecta la flora, la fauna y la salud de las poblaciones costeras locales y aguas abajo. No olvidemos que dependiendo de los vientos las aguas del Río de la Plata llegan hasta la bahía de Samborombon y más allá. La sumatoria de cada uno de los aportes de agua contaminada produce una gran contaminación. La misma debería ser mensurada si se quiere mejorar con seriedad la calidad de nuestras aguas y costas.

Por último, es necesario considerar también las actividades petroleras y mineras, generalmente de empresas foráneas, que a lo largo y ancho del país insisten en utilizar métodos de extracción y refinación altamente contaminantes de aguas y tierras sin que los Gobiernos provinciales y nacional tomen medidas. En sus países de origen seguramente no podrían hacerlo.

Como resultado de los estudios y controles, quizás se determine la necesidad de que ciertas actividades comerciales que hoy no lo tienen, requieran obligatoriamente un tratamiento de efluentes antes de liberar los líquidos. El Gobierno y AYSA tienen la palabra.

Claves: AYSA agua efluentes cloacas contaminación cloacas pluviales

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Bosques – Iniciativa

El Cambio Climático producirá eventos cada vez más graves y pondrá a prueba la capacidad del país para adaptarse a sequías duraderas, lluvias y tormentas intensas.
Como contrapartida, la frontera agrícola seguirá expandiéndose al aumentar los valores promedio de las temperaturas y las lluvias incorporando zonas que antaño no eran aptas.
Por otro lado, el mercado internacional demanda productos de cultivos que nuestro país posee tales como soja, maíz, trigo, girasol, caña de azucar, algodón y otros.

Para aumentar la rentabilidad y nuestra capacidad de exportación, en las zonas aptas para estos cultivos se eliminan los Bosques nativos y se reducen los dedicados a la ganadería y la leche. Esto produce la destrucción de ecosistemas para poblaciones y fauna y ante lluvias intensas, deterioro del suelo e inundaciones.

Además de estas pérdidas, la sobreexplotación agotará los campos los que necesitarán muchos años y/o fertilizantes para reponerse con el consiguiente impacto en los acuíferos.
A este respecto es valioso considerar la experiencia realizada en Nigeria donde árboles y cultivos la rescataron del desierto con un mínimo de inversión en dinero y tecnología.

Sería necesario un proyecto de ley para establecer la obligatoriedad de destinar un porcentaje de cada lote o campo, cultivado o no, para proteger la forestación existente o forestar con nueva.

Esto tendría que ser hecho con las especies más adecuadas a cada región priorizando el resguardo de los Bosques nativos en su totalidad. En caso de plantíos nuevos, podrían ser especies comerciales mientras se mantenga siempre forestado el porcentaje mínimo obligatorio.

Este porcentaje debiera variar de acuerdo a cada región y al estado de los suelos. Como estímulo, los gobiernos provinciales podrían reducir los impuestos sobre las áreas no cultivadas, entregar subsidios u otros.

Esto permitiría obtener los siguientes beneficios:

+ Detener la pérdida de Bosques nativos
+ Aumentar la superficie de Bosques compensando las deforestaciones realizadas
+ Aumentar la absorción de dióxido de carbono y la emisión de oxígeno
+ Recibir el beneficio de los ‘bonos de carbono’ según el Protocolo de Kyoto
+ En función de las características de cada especie, mejorar la retención de agua, devolver nitrógeno y otros elementos al suelo
+ Reducir los episodios de inundación
+ Morigerar los efectos de vientos y tormentas protegiendo a los cultivos y fijando el suelo
+ Evitar la pérdida de la capa fértil (humus) y la desertificación
+ Aumentar los ecosistemas para las aves autóctonas y otra fauna
+ Agregar fertilizante orgánico con la caída de sus frutos, hojas y ramas
+ Incorporar mano de obra rural dedicada al mantenimiento y comercialización de los árboles y sus subproductos.
+ Incentivar el desarrollo de actividades a escala familiar como frutas finas y secas, miel, dulces, frutos en almíbar, etc
+ Resguardar los ecosistemas (habitat) de las poblaciones nativas.
+ Reducir la migración interna por falta de oportunidades y ocupación

Como contrapartida quizás habría que considerar los inconvenientes ante las fumigaciones aéreas y las incompatibilidades con fertilizantes, herbicidas, transgénicos, métodos de laboreo u otros.
Seguramente Aves Argentinas, la FVSA, INTA, FARN, GRR y GreenPeace pueden suministrar claras especificaciones al respecto.

Enlaces:
FAO
Revista Ecosistemas
Holistika-Revolución verde
Árboles y cultivos rescataron a Nigeria del desierto

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Consorcios y uso racional de recursos

No es espacio público ni privado, pero en estos ámbitos hay mucho para ahorrar. Mangueras que derrochan sin cesar, luminarias de alto consumo y uso decorativo, azoteas con parrilla, falta de temporarizadores o sensores por presencia, luz constante en cocheras, palieres y pasillos, ascensores que siempre vuelven a la P.B. natatorios y otros. Los Administradores y los Consejos de administración son responsables y deberían adoptar medidas que, sin afectar la seguridad, restrinjan el consumo.

Antes que los encargados de edificios realicen tareas antirreglamentarias, habría que establecer un marco normativo específico para que los propietarios puedan reclamar a las respectivas Administraciones el cumplimiento de sus obligaciones. Entre ellas, velar por el ahorro colectivo. Hoy no es posible.