Sol, agua y ahorros
El Cambio climático, la contaminación, los costos de los combustibles fósiles y la necesidad de ahorrar recursos impulsarán más temprano que tarde el uso en gran escala de las energías renovables.
Por su conformación geográfica el país recibe energía solar abundante sin embargo aún no se la aprovecha masivamente para considerarla como alternativa confiable dentro de la matriz de recursos energéticos. Las causas esgrimidas refieren a los costos de los equipos, falta de experiencia y personal especializado. Pero, es posible su aprovechamiento sin grandes inversiones.
Solo se necesita romper la inercia cultural que impide aplicar nuevas tecnologías a viejas necesidades. El progreso brinda constantemente nuevos dispositivos, disminuye los costos de fabricación y amplía el espectro de aplicaciones para lograr su uso masivo. Ej: Células fotovoltaicas de película fina.
Existen varias formas de captación de la energía solar siendo las más difundidas: el panel fotovoltaico y las placas colectoras. La primera convierte la luz en energía eléctrica. La segunda permite el calentamiento de liquidos al pasar por placas bañadas por la luz solar. Hay variaciones y combinaciones de las mismas pero, todas finalmente tienen como objetivo captar la energía de la luz para almacenarla y usarla como sustituto o complemento de otras fuentes.
Los métodos de construcción tradicionales que se utilizan en el país aún no consideran dispositivos para explotar adecuadamente este recurso para el calentamiento de agua. Es más, su incorporación en la edificación multifamiliar sería dificultosa por la baja capacidad de adaptación de las instalaciones sanitarias actuales. Suponiendo el calentamiento en la azotea mediante calentadores solares, faltarían tanques de almacenamiento o cisternas con aislación, cañerías o montantes específicos para distribuir el agua calentada y otros requerimientos. Estamos atrasados en este y otros temas relacionados con el aprovechamiento de las energías renovables en la construcción.
Pese a lo expuesto es posible ahorrar sin inversiones importantes.
Es sabido que un material oscuro acumula más calor que uno claro o espejado. También, que a menor temperatura del agua más energía se necesita para calentarla hasta un punto determinado. Ergo, si la temperatura del agua que ingresa para calentar es más alta, habrá que aplicar menos energía (gas o electricidad) para alcanzar la deseada, para hervir o higienizarse.
Si los tanques de reserva que se utilizan en las azoteas para almacenar agua corriente son de color oscuro y reciben luz solar convenientemente, el agua distribuida a las unidades tendrá mayor temperatura y se podrá ahorrar parte de la energía necesaria para su calentamiento. Esto, pese a las pérdidas por falta de aislación térmica del circuito. Para obtener agua fría en verano, solo habría que cubrir (sombra) los tanques.
Por otro lado, sería necesaria una normativa para incorporar la obligación de utilizar calentadores solares de agua en la edificación y su correspondiente instalación sanitaria. Varias ciudades de Brasil ya la aplican, entre ellas Sao Pablo.
Enlaces:
ASADES Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente
CADEA Centro Arg. de Energías Alternativas
EPSEA El Paso Solar Energy Association
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Claves: “paneles fotovoltaicos” “células fotovoltaicas” “energía solar” “calentador solar” “energías renovables” “Cambio climático” “uso racional de la energía” GEI
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