Dieffenbachia

DieffenbachiaDisffenbachia

La forma y el colorido del follaje: verde con variegaciones amarillas o blancas,  hacen que esta planta resulte atractiva para decorar interiores.

Al ser oriundas de zonas tropicales (Brasil) son amantes de cálidas temperaturas. Por lo tanto ¡Cuidado con los equipos de frío!

 

Cuentan que el nombre es en honor a  un jardinero de nombre Dieffenbach, que trabajaba en la casa de los Augsburgos de Austria, allá por 1830.

 

Son de fácil reproducción: un simple esqueje de tallo, cortados en porciones y se entierran en sustrato arenoso al que le agregaremos turba.

 

Hay distintas variedad de Disffenbachia:

D. amoena, es muy tolerante y decorativa; D. Camilla, fue descubierta no hace mucho tiempo-puede reconocerla porque el centro es más blanco y los bordes verdes. D. exótica: el follaje es manchadito-  blanco y verde- como con pintitas blancas o manchitas de lavandina…D. Bausei de hojas lanceoladas amarillo verdoso de 30 cm de longitud, cn motas blancas y manchitas oscuras en los márgenes.

D. Bowmannii; tiene hojas ovales de 60 cm. De largo y 45 cm de ancho, se sostienen sobre pecíolos largos. Tiene coloración en distintas tonalidades de verde.

D. Imperialis: hojas ovales con pintas amarillas. D. Maculata: es una de las más elegantes; tiene hojas lanceoladas y acuminadas de un tono verde oscuro y las manchitas muy irregulares en blanco.

 

En cuanto a la toxicidad de las Dieffenbachia, les diré que son tóxicas porque la savia es venenosa, hay que evitar hacer los esquejes sin guantes, y cuando se toca esta planta hay que lavarse bien las manos.

 

Evitar que los niños la muerdan o la toquen…

 

Para mejorar la vigorosidad de la planta trate de agregar un buen sustrato rico en turba y arena.

 

El verano es la mejor época para cambiar de macetas. Esta planta necesita humedad todo el año menos en invierno….Cuidado con este detalle. En invierno no regar con agua muy fría: casi tibia es la ideal –caliente no: apenas tibia-

 

Busque un lugar iluminado para colocar  su Dieffenbachia, protegida del sol directo y evite corrientes de aire acondicionado.  Si no tiene iluminación suficiente pierde el color de sus vistosas hojas.

 

No tenga miedo a esta planta por los comentarios, simplemente tenga cuidado al tocarla…

 

Hasta prontito!!!

 

Abuela Elena

Magnolia Liliflora (Magnolia purpúrea)

Esta planta no se vende
Todo era blanco. El patio parecía el almanaque que enviara la tía de España. No era nieve. Era la escarcha que se había adueñado del vivero. El agua de los charcos cargaba hielo, y el filo del viento cortaba la piel. ¡Uy! ¡Qué frío! Por radio informaban que había helado muchos grados bajo cero. A eso de las diez, cuando el sol, con terrible pereza extendía sus rayos, desde la cocina se escuchaba la inconfundible voz de Don Juan:
—Dos, tres, cuatro, cinco, veinte… madreselvas.
—Listo… sigan con otra variedad –ordenaba papá.
El frío no los detenía. Debían descargar el camión. Las plantas habían llegado de Buenos Aires. Ansiosa por verlas, me acerqué a mirar: todas perfectamente ordenadas por variedad y tamaño. De pronto, un grupo de arbustos llamó mi atención, eran idénticos: tres ramas sin hojas, delgadísimas, ¡terriblemente finas!, plantadas en latas de aceite con dibujos de pájaros. Las latas también eran iguales. Observé con atención cada arbusto, aparté el segundo de la izquierda, y pedí:
—¿Papá… me regalás éste?
—No, Marta, las plantas son para vender —y extrañado dijo—: ¿Por qué querés esa planta?
—Me gusta… —y reclamé—, a mí nunca me regalaste una planta.
—¿Qué es lo que te gusta de ésa?, son tres ramas peladas –acotó mi hermano–. Ni siquiera conocés el nombre
—En primavera tendrá hojas –aseguré—, y quizás le nazcan flores —e inmediatamente pregunté—: ¿cómo se llama?
—Magnolia purpúrea –informó papá.
—¿Purpu… qué! –exclamé asombrada.
—Púrpura; es un color… —y, sin saber cómo explicar, apuntó—: medio colorado, casi bermellón… pero no es colorado ni rojo ni bermellón… es púrpura —y confesó–: jamás he visto sus flores.
—No la quiero por la flor. Me gusta esa planta –e insistí—, ¿me la regalás?
—No seas terca. Las plantas son para vender. Necesitamos dinero –recalcó papá.
Pedí con tanto clamor hasta que cansado de aguantarme, accedió a entregarla con una condición: debía cuidar de ella… ¡Ah…! “Prohibido sacarla de la lata”; eso significaba no trasplantarla al jardín.
La instalé en mi rincón preferido: cerca de la enramada. Busqué una tarjeta y escribí: “Magnolia purpúrea… Esta planta no se vende. Esta planta es de Marta.”
Mi hermano y los empleados del vivero se burlaban de mí porque había elegido una planta que solo tenía tres ramas peladas y, jocosos, preguntaban por qué había preferido ésa, habiendo camelias con espléndidas flores.
Yo hacía oídos sordos a sus ironías; jamás revelaría el secreto de mi elección. Era mi secreto y… “los secretos no se develan a nadie”, decía el abuelo.
Ésa era mi planta. Debía atenderla y quererla. Estaba bajo mi tutela, y yo era una niña responsable. A partir de entonces, cuidaba de ella con esmerado orgullo. Todas las tardes me sentaba sobre un tronco. Pasaba horas y horas leyendo en voz alta. A la magnolia purpúrea le atraían las lecciones de geografía; a mí, no tanto.
Aquel rincón tenía un maravilloso esplendor: Los pajaritos dibujados en el contorno de la lata, cantaban bulliciosos. Desde la copa del aromo, las calandrias imitaban la canción. Abejas y camoatíes revoloteaban buscando el néctar de las flores, y el gato de corbata gris dormía su modorra apoyado en la santolina que, de tanto en tanto, sacudía su aroma, y al pobre animal le picaba la nariz.
Día a día la planta se fue transformando; desde sus finas ramas, glotonas yemas de amarronado brillo comenzaron a crecer con maravillosa fuerza e ilusión. Se inflaron tanto que parecían reventar. ¡Que extraño!, no le brotaban hojas. La muy perezosa se hacía rogar mientras mi cabeza explotaba imaginando el esplendor de sus flores.
Una tarde, al llegar de la escuela, fui a visitar mi magnolia purpúrea, fijarme si necesitaba agua, o si quería que cortara algún yuyo intruso que pudiera perjudicarla. ¡Oh…! ¡Terrible disgusto! Alguien había cambiado mi planta por otra similar. ¡Qué horror! El ladrón le había puesto la tarjeta: “Magnolia purpúrea… Esta planta no se vende. Esta planta es de Marta”, a otra planta de la misma variedad con intención de que me pasara desapercibido el cambio, ¡pero no! “No es mi planta”, repetí a cuanta persona se acercó.
Llorando pregunté a Don Juan y a los muchachos del vivero: nadie sabía nada. Ellos aseguraban:
—Esa es tu magnolia… tu planta.
—¿Cómo la distinguís? Son todas iguales —insistió papá.
Me moría por contarle. Bien que no lo hice; era mi secreto.
Esa tarde busqué y busqué hasta encontrarla. ¡Qué alegría! Juntas volvimos al rincón de la enramada. Volví a ponerle la tarjeta: “Magnolia purpúrea… Esta planta no se vende. Esta planta es de Marta”, y repuse la otra junto a sus hermanas.
—Menos mal que regresaste, ¡hermosa! –le dije y pregunté—: ¿quién te cambió? –ella no podía responder porque las magnolias no hablan. Al mover sus ramitas supe que estaba feliz por el reencuentro.
Días después, me regaló tres flores con forma de inmenso tulipán; grandes y vistosas de color rosado bermellón, por fuera, y color crema blancuzco, por dentro. ¿Saben una cosa? No tenía ninguna hoja. Era ¡tan bonita! que todos admiraron mi rincón. Durante varios años tuve mi planta en ese lugar, y en esa misma lata. ¡Éramos muy compinches!
Una tarde… ¡Otra vez! ¡Terrible disgusto! Mi planta no estaba. Nuevamente había desaparecido; con tal infortunio que, en esta ocasión, no la pude hallar.
—¿Qué pasa Marta? —quiso saber papá.
—Mi planta desapareció –y presa del desconsuelo pregunté—: ¿la vendiste?
—No hija… no… La regalé, pero pienso que vas a estar de acuerdo. ¿Vos sos solidaria, verdad?
Lo interrumpí gritando:
—¡Era mi planta!… ¡Vos me la regalaste!
Papá me tomó de la mano, cruzamos la calle y, para mi sorpresa, entramos en la Escuela para niños especiales, que estaba a punto de inaugurarse. Y… ¡allí estaba mi magnolia purpúrea! Debí reconocer que la planta de magnolia purpúrea se veía muy feliz luciendo sus flores en el nuevo hogar.
—¿No te parece que es el sitio ideal para ella? –instó papá, y contemplando el arbusto con admiración agregó–: aquí vendrán niños con diferentes capacidades. Ellos podrán disfrutarla y nosotros también… la veremos desde casa.
Papá tuvo que explicarme lo concerniente a los niños que irían a esa escuela. Luego de una larga conversación acepté la idea. Aunque me dio gran pena desprenderme de mi amiga.
Muchos años después, cuando papá convalecía de una enfermedad que lo tuvo varias semanas en cama, desde la ventana de su habitación veíamos mi planta de magnolia purpúrea repleta de flores. Entonces preguntó:
—¿Cómo es que conocías tan bien a tu magnolia?
Confesé:
—Estaba plantada en una lata diferente a las demás: las alas del pajarito eran rojas… las de los otros, amarillas.

Autor:

Arbusto de altura mediana. Follaje caduco. Hojas verdes grandes. Con atractiva floración.

Arbusto de altura mediana. Follaje caduco. Hojas verdes grandes. Con atractiva floración.

Marta Cardoso

Azaleas

DSC06000Hola Elena, como te prometi te mando fotos de mis azaleas.
Te pido si podes fijarte en la fuccia ahora esta mas florecida aun, pero las ramas se van para el piso.
te cuento que esa planta tiene 15 años y nunca le cambie la tierra (me da miedo), tal vez deba podarla, vos me diras.
espero te gusten,y en cuanto al parque nuevo todavia estoy desmalezando.
perdon que te moleste a tu mail, pero en la pagina no puedo poner nada no se que pasa, pero tambien veo que no hay comentarios nuevos.
Te mando mis cariños.
No me entran todas las fotoste las mando en 2 mails
soy un desastre con la compu.
FELIZ PRIMAVERA ELENA
LILIANA

Rosales-Poda

rosalHe recibido muchos e mail preguntando sobre la poda de los rosales de pie bajo, trataré de explicar en este post, según mi experiencia:

La poda de Rosales, pie bajo, se puede hacer a finales de invierno o comienzos de la primavera.
Recordar que la circulación de la savia debe llegar hacia los extremos del ramaje. Y los primeros brotes comienzan cuando termina el invierno.
Para podar un rosa de pie bajo: cortar los tallos viejos y las ramitas débiles. Así la planta rejuvenece.
Tené en cuenta que la corteza de las ramas viejas es marrón y media arrugada y las jóvenes son ramas lisas y de un tono clarito. Podar corto.
La poda corta es conveniente en: rosales de pie bajo, en Polyanthas y Floribundas.
Los ojos de poda se cuentan a partir de la base de la rama, sin tener en cuenta, los ojos estipulares( estos están cerca del punto de inserción de la rama y no se ven bien)
Recordá que de la parte del quinto ojo se elige el ojo de poda.
Ah…, ¿cuál es el ojo de poda? es el ojo de encima de aquel que se poda. Su posición en la rama está determinada por una parte ancha, la dirección de la yema, a la cual dará vida. (buscá las yemas de las ramas)
No utilices utensilios sucios, ni oxidados. pueden dañar tu planta.No tengas miedo, no abandones tus plantas. Así tendrás flores hermosas.

Abuela Elena

Paisajes naturales.

Recorriendo la Argentina podemos encontrar magníficos paisajes, donde la naturaleza reconforta nuestro espíritu. Lugarcitos perdidos entre montañas donde las plantas se regocijan y muestran su esplendor. En esta conjunción de piedras y bruma nuestras amigas verdean, mientras las aves beben el agua pura que corre entre las piedras del serpenteante arroyo.
Deseaba compartir con mis amigos del blog esta maravilla ubicada entre las montañas mendocinas.
Hasta pronto
Abuela Elena.

Flores para el balcón

Vinca Rosa y Blanca (Catharanthus roseus)

Un balcón se puede colorear con Vinca rosada, haciendo una mata compacta y armoniosa, donde las flores lucirán espléndidas contrastando con el verde oscuro de las hojas.
Si utilizás maceta o canteros hay que tener en cuenta que el drenaje de dicho recipiente sea el óptimo, esto lo aclaro para evitar el encharcado, o el estancamiento de agua que le hace muy mal a esta planta y le produce podredumbre de raíz (y eso es fatal)
Se la puede multiplicar por semillas o esquejes, o comprar en viveros lista para plantar.

Hasta pronto.

Abuela Elena.

Blogs destacados


Mis amigas las plantas
Soy la abuela Elena, no me considero especialista en nada, simplemente amo la vida y por sobre todas las cosas respeto a las plantas.

Agradezco a Blogs Clarín haber destacado este blog. Sentí una inmensa alegría y profunda emoción al conocer esta distinción.

Gracias a todas las personas que conforman el equipo de Blogs Clarín, y ¡muchas gracias! a los lectores; sin ellos no existiría razón para seguir posteando.

-Abuela Elena-

Flores para el verano

El otro día pasé por una casa y me quedé largo rato contemplando el jardín. Lo más destacablemente bello era el gran macizo verde que contrastaba con una bordura bien fortalecida de ageratum azul con un borde de lobelias también azules. Lamenté tanto no tener la cámara de fotos porque era digno de compartir con mis amigos del blog. Me daba cierta pena no poder hacerlo, pues soy de las que opinan que los buenos paisajes se deben compartir con los amigos, y ese jardín era un ¡buen paisaje! Destaco este detalle porque los jardines de verano suelen resultar agradables como ese o terriblemente feos y desordenados. Y digo feo cuando hay una mezcla de plantas que en vez de agradar a la vista desilusiona.
Por eso mis queridos amigos/as traten de colorear el jardín con lindas matas de plantas unificando el color para no mezclar tanto. Con un poco de cuidado al momento de la elección se pueden seleccionar: Phlox con verbenas de similar colorido o geranios, verbenas y alyssum para el borde. Eviten las figuras geométricas, traten de imitar la naturaleza tal cual es.
Otra variedad que pueden utilizar es la vinca anual, los corales, si desean un gris platinado: una cineraria pequeña. Si le gusta combinar colores elegir prestando atención a ese detalle: combinar, para que el contraste resulte armónico a quien lo observe.
Y recuerden los jardines reflejan a sus dueños.

Hasta pronto!!!

Abuela Elena
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Azucenas

Para explicar sobre la vida de estas deliciosas y aristocráticas flores, debería llenar varias páginas. Trataré de escribir lo más práctico y de posible aplicación en un jardín doméstico.
Lo que no debemos desconocer es que las azucenas necesitan que sus raíces se desarrollen en tierra fresca, (sombreada) pero sus flores necesitan sol. Entonces me preguntarás: ¿cómo logro eso? Abuela Elena…. No me compliques la vida…
Te cuento: en casa están entre peonías u otras plantas como arbustos bajos: teucrium, verónica, lavanda, santolina y muchas de ese estilo.
No plantes muchos arbustos juntos si pensás agregar azucenas.
Las azucenas también llamadas Lilium gustan y disfrutan vivir en suelos friables con abundante humus, que no se encharque o sea que tenga buen drenaje, pero que pueda retener humedad. Mi abuela siempre decía: si se pueden cultivar papas y batatas se puede tener azucenas.
Cuando el suelo es muy arenoso es conveniente agregar turba, mantillo, resaca de leña, en cantidades moderadas: un poco para alimentar el sustrato. No exageres ¡Cuidado! Se cuidadoso/a.
Ah…y si el suelo es muy duro alivianar con arena gruesa y materia orgánica.
Prepará la tierra: punteando y dejándola esponjosa -esto se logra moviendo de abajo hacia arriba y repito una y otra vez – (Te cuento que este ejercicio sirve para endurecer los músculos…)
No uses estiércol porque es muy fuerte.
Si sos de utilizar fertilizantes: polvo de hueso en poca cantidad.
Se pueden plantar bulbos de azucena en otoño o al comienzo de la primavera.
Cuando transplante no rompas las raíces ni las dejes secar. (A veces las sacás y te olvidás de plantar nuevamente: evitá eso)
Para no tener dificultad con la cantidad de tierra que debo agregar al plantar el bulbo: colocar a una profundidad igual o dos veces la altura del bulbo.
Dos variedades que requieren menos tierra al plantar: Madonna y Nankeen: apenas se tapan.
Para concluir, te digo que hay azucenas de bellísimos colores, que seguramente habrás apreciado en florerías, pero si tenés jardín o parque no dejes de plantarlas. Cada vez que asome una de estas flores te emocionarás y alegrará tu día.

Hasta pronto!!!!

Abuela Elena.


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