27/11/08
Obediencia Debida y Punto Final detuvieron el avance democrático
Beatriz Sarlo recuerda la emoción de la jornada electoral de 1983 y destaca el valor del Juicio a las Juntas y el Nunca Más “marcaron una inauguración espectacular de la democracia”.
Por Franco Torchia.
VIDEO “Los primeros años del gobierno de Alfonsín fueron los más difíciles: un golpe de estado podía acontecer en cualquier momento porque los militares conservaban su poder de fuego”. Beatriz Sarlo a Clarín.com.. |

A pesar de la horrorosa edición del video, el comentario de Beatriz Sarlo logra tener sentido, sobre todo en su tramo final. Los que no reconocen el valor del juicio a las juntas están ciegos o son cínicos. Y los que la emprenden contra las leyes de obediencia debida y punto final están igual de ciegos y no se dan cuenta de que lo que dice Sarlo es absolutamente cierto. Los milicos podían dar el zarpazo en cualquier momento. Eran animales acorralados. En ese momento era más importante pacificar el país. Si bien es cierto que durante los 10 años del gobierno de la rata no se avanzó judicialmente contra los militares, considero que el único mérito de ese gobierno fue el de recortar paulatina y surrepticiamente el poder militar, primero recortándoles poco a poco el presupuesto y después con la abolición del servicio militar obligatorio. Hoy se ha podido avanzar contra los genocidas porque los milicos no tienen ninguna posibilidad de tomar el poder.
Punto aparte me merece una cuestión que quedó flotando en los comentarios sobre Perdía. Hay indicios bastante claros de que la cúpula de Montoneros tranzó con Massera (léase traicionó a sus bases). Es más, hay claros indicios de que Firmenich fue doble agente del Batallón de Inteligencia 601 desde el nacimiento mismo del movimiento montonero. Además su extracción era del nacionalismo católico de derecha, de modo que no debería sorprender a nadie que así fuera. No me explico por qué no se le da más publicidad a esa arista, y menos todavía, por qué no se ha llevado a juicio a cretinos como Perdía, Vaca Narvaja y el mismo Firmenich, que es a mi juicio uno de los mayores responsables de uno de los capítulos más oscuros de la historia contemporánea argentina.