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Dulces usos de un vestido de novia

Enero de 1972. Una capilla en un humilde barrio de Godoy Cruz, provincia de Mendoza, Argentina. La pareja que se casa son mis padres y los vecinos comentan lo jovencitos que se ven los novios. Ella lleva un hermoso vestido de organza, faja de tafeta, detalles de guipure y guantes cortos de satén. Los dos quizás estén un poco asustados por el gran paso que darán pero miran con optimismo todos los años por venir. A ella le espera el desarraigo, ya que tendrá que dejar la casa paterna y su Mendoza natal para irse a vivir a Buenos Aires, ciudad alocada en la que él nació, pasó sus años de muchacho militante y en la que trabaja y estudia perseverantemente. Será muy duro al principio para ella, a 1000 km de su familia, pero luego lo superará. Los dos son muy fuertes y decididos a pesar de juventud. 

Fotos: álbum familiar 

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Mayo de 1979. Un colegio estatal en el barrio de Caballito, Buenos Aires, Argentina. La niñita soy yo a los 5 años, medio fastidiosa e incómoda porque tengo que hacer de dama antigua de la Buenos Aires colonial en un acto patrio del colegio. El peinetón de carey con la mantilla me pesan demasiado y no me gusta posar para la foto que me saca mi papá. Siempre me quejo de todo. Llevo el mismo vestido de novia que usó mi mamá 7 años atrás para dar el sí en el altar (estos pueden ser sólo algunos de los dulces usos de un vestido de novia!). No creo que a mis 5 años, casi 6, mire mucho hacia el futuro. Sólo quiero que el acto termine y que el petisito que baila el minué conmigo no se equivoque y me haga quedar mal. Y quizás hasta tenga ganas de llegar a casa y poner un disco de Los Parchís para cantar un poco.  A esta nenita le esperan muchas cosas, entre ellas enterarse varios años después de que mientras bailaba inocentemente sobre un escenario, el gobierno militar de turno hacía desastres con nuestra gente. Y ya cambio de tema para no desviarme de la intención original de este blog, que es amar la moda.

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Quería rescatar lo hermosa y sencilla que estaba mi mamá en su casamiento. Un vestido diseñado por ella misma y confeccionado por la modista del barrio. “Quiero mangas abuchonadas, con cuello cerrado ribeteado con guipure y que también haya guipure en el ruedo. Y una faja rosada de tafeta que brille”. Si bien las fotos no son muy nítidas y ya pasaron muchos años, ella cree que la tela era una organza que recién llegaba a Mendoza, transparente y con flores rosadas bordadas. Una prima, para esa misma época, se compró la misma tela pero con flores blancas. Evidentemente, mi mamá ya había marcado tendencia entre las muchachas mendocinas. En ese momento no existían las wedding planners ni las asesoras de imagen ni las personal shoppers, así que ella solita se eligió todo, sin dar vueltas, incluso el tocado. Los guantes satinados y la simple compañía de una rosa me parecen detalles delicadísimos. Ahora algunas chicas tardan meses en decidir qué se pondrán para su boda (lo cual me parece muy bien, por supuesto). Mi mamá, con sólo 23 años, resolvió todo en poco tiempo. Sinceramente, si yo tuviera 25 años y un hombre enamorado dispuesto a casarse conmigo, me vestiría de la misma forma.

Y también quería destacar que ante la desesperación de tener que disfrazar a su primogénita de dama antigua para un acto escolar, mi mamá recurrió nada más y nada menos que a su propio vestido de novia! “Eras la única de blanco”, recuerdo que me dijo orgullosa. Obviamente le subió el ruedo y lo habrá tenido que angostar, pero mi mamá era tan delgada cuando se casó que quizás no hayan sido tantos los ajustes. Y allí estaba yo, haciendo de una dama de la alta sociedad porteña de 1810 con un vestido de novia de 1972. No es un primor el detalle de la gargantilla de terciopelo rosado con el camafeo? Adoraría tener algo así ahora, lo usaría encantada. 

Parece que el amor de los padres por sus hijos puede ser tan inmenso, que hasta son capaces de llegar al extremo de  resignar un vestido de novia, con todo lo que ello implica, para que su hijita sea la reina en un simple acto escolar. Y eso fue lo que hizo mi bondadosa e ingeniosa madre allá lejos y hace tiempo, en mayo de 1979, cuando pasaban cosas muy fuertes en mi país.

Un viaje a la India

Para que la vida sea un poco más simpática, a veces está bueno buscar inspiraciones. Y no sólo los artistas se inspiran, sino también nosotros, personas comunes que estamos todo el día en una oficina y que nos gusta volar imaginariamente para que, justamente, la vida tenga sabor a algo.

Desde chica siempre me atrajo la India. Sus colores, la música, los saris de las mujeres, su ornamentación, el sinfín de dioses. Fue gracias a los Beatles que este lugar llamó mi atención hace como 20 años. Y mucha gente que ha viajado a este país insiste en que -a pesar de la extrema pobreza que ya todos conocemos- es un lugar hermoso y especial. Ojalá algún día pueda comprobarlo por mí misma.

Por el momento, me conformo con ver a la India en fotos y con tomarla como fuente de inspiración para mi pasión más cercana, la ropa y los accesorios. No es que me vista con saris y con la piedrita en la frente, o que ande rapada a lo Hare Krishna, pero se pueden tomar pequeñas inspiraciones, como la combinación del fucsia y el naranja (muy típica de las telas hechas en India), por ejemplo. Es una combinación repleta de energía y que levanta cualquier look deprimido, lo garantizo.

Por ejemplo, que tal este collarcito? Para no pasar inadvertida!!!!!

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Y esta sandalia? Es más fácil de combinar de lo que se imaginan…

Sofi Martiré

Sofi Martiré

Para compartir con ustedes esta inspiración, aquí van unas fotos escaneadas de un librito maravilloso de Angelika Taschen, “Indian Style” (© 2008 TASCHEN GmbH), con fotos de Deidi von Schaewen, que pertenece a una colección bastante accesible económicamente, ICONS.

Increíble cómo se empiezan a adornar desde tan chiquitos, por supuesto que respetando una simbología que una desconoce.

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 Un cuarto para meditar…08

Hermosos los colores de este interior.

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No me canso de mirar los detalles de la ropa de esta mujer…

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Hasta la próxima!!!!! Y si alguien quiere contar en qué encuentra inspiración, bienvenido sea!!!!!

Brassaï: un fotógrafo a la moda

En la película The September Issue (R.J. Cutler, 2009), sobre la cual escribimos un post recientemente, la vemos a Grace Coddington de la Vogue norteamericana produciendo fotos con looks basados en los años ’20 (en el post Una chica al rojo vivo: Grace Coddington, pegamos el link a una selección de estas fotos publicadas en www.style.com. Para no perdérsela). Pero la inspiración no viene de la nada: la producción de fotos de Grace buscaba resaltar la última colección de John Galliano para Dior, quien a la vez se había inspirado en el fotógrafo Brassaï para sus diseños.

Y fui directamente a la fuente para encontrar las imágenes que habían servido de musa inspiradora a Galliano y luego a Grace Coddington, para llegar finalmente a esa síntesis perfecta que fue la produción Paris Je T’aime (fotografiada por el gran Steven Meisel) para la edición septiembre 2007 de la Vogue norteamericana (que puede apreciarse en el link mencionado en el párrafo anterior).

Brassaï nació como Gyula Halász en 1899, en Hungría (hoy Rumania). Estudió Arte y sirvió a la armada austro-húngara hasta el final de la primera guerra mundial. En 1924 se mudó a París, donde viviría hasta el final de su vida en 1984. Fue en esa ciudad en la que recibió el seudónimo de Brassaï (que significa natural de Brassó, lugar donde nació el fotógrafo).

La noche de París se convirtió en la verdadera musa de Brassaï: comenzó a retratar las silenciosas calles de la ciudad bajo la luz de sus faroles, los personajes nocturnos que poblaban los bares, a sus intelectuales y a sus ballets. En 1933 edita con éxito su libro de fotografías “Paris de Nuit”. La carrera de este artista sigue por supuesto, pero nos detenemos acá para apreciar algunas de las imágenes que dieron origen a los vestidos de Galliano que vemos en la producción sobre los años ’20 de Grace Coddington.

¿No les parece que algunas de estas fotos perfectamente podrían estar en una revista de modas? Amo su frescura y su total atrevimiento (teniendo en cuenta la época!):


Tapa de libro sobre Brassaï con una fotografía del artista

Todas las fotografías bajo el Copyright de Mme. G. Brassaï

“Un alegre grupo en el Quatre Saisons”- 1932


“Muchachas inglesas en el camerino. Folies-Bergere” – 1932

“Armario de espejo en un burdel. Rue Quincampoix” – 1932


“Joven pareja usando un traje dos en uno, en el Bal d ela Montagne, Sainte-Genevieve” – 1931

“Backstage at the Folies-Bergere” – 1933

“Bijou” of the Montmartre cabarets – 1933

Chez “Suzy” – 1932/1933

“Lovers in a bistro” – 1932/1933

“Prostitute at angle of Rue d ela Reynie and Rue Quincampoix” – 1933

Me encanta indagar en qué se inspiran los diseñadores y los editores de moda. Así que probablemente vuelva sobre este tema a la brevedad!!! Gracias, y espero que les haya interesado Brassaï tanto como a mí.