Capítulo 6

Carlos nunca había visto a los padres de Martín, pero el parecido entre padre e hijo era concluyente. Misma nariz, misma contextura física, hasta el pelo, pese a las canas del padre, se podía ver que era del mismo color.

Los padres de Martín eran Omar y Leticia. Una pareja con 50 años de casados y 3 hijos de los cuales martín era el mayor y el único que les había dado nietos. Motivo por el cual Leticia adoraba a Laurita, y aunque no era recíproco, Leticia nunca se había dado por enterada. Leticia era una mujer bastante chapada a la antigua, muy coqueta, buena madre, buena abuela, presente pero no entrometida y muy cuidadosa de las formas y las apariencias. Omar era un hombre machista, adicto al trabajo y si bien jamás había quedado en evidencia era un acérrimo jugador y mujeriego empedernido. Era como el rey Midas, convertía en oro todo lo que tocaba y tenía montada una fachada impenetrable tras la cual ocultaba todos sus vicios.

Omar nunca había terminado ninguna carrera, ni siquiera la había empezado y jamás lo había necesitado, arrancó de muy abajo, y con mucha suerte y sin muchos escrúpulos se construyó una escalera que lo llevó a estar exactamente dónde él quería.

Leticia en cambio provenía de una familia con apellido, tradición, campos, pero poca plata, típica familia doble apellido de la clase alta de nuestro país. Tenía clase, tenía educación y junto a Omar había construído una familia como la que siempre había soñado. Jamás había levantado siquiera el tono de voz a su marido y lo que él decía ella acataba.

Los padres de Martín subieron la escalera tras Amanda como si no conocieran la casa. Lo cual era casi cierto en el caso de Omar que había subido apenas una o dos veces eestando la casa en obra y alguna otra vez para ver la obra terminada, pero no era el caso de Leticia. Como abuela participativa que era, Leticia había subido en numerosas ocasiones en que se quedaba a cargo de los niños por salidas o viajes de los padres, o durante el último período del embarazo de los mellizos en que Laurita debió guardar reposo. No eran muchas las oportunidades que Laurita le daba ya que siempre prefería dejar a cargo a su propia madre, pero rara vez que esta no podía había recurrido a Leticia que gustosa se instalaba el tiempo que fuera necesario. Siempre había ido sola ya que aunque fuera fin de semana Omar siempre tenía que trabajar.

Pero esta vez Leticia no subía para organizar uniformes, ni agilizar baños, ni leer un cuento en la cama a los mellizos.

Al final de la escalera Amanda les señaló la puerta del cuarto de los mellizos y abriéndola para darles paso les dijo

-Los chicos están esperándolos allí dentro, pasen por favor.


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Panchi
Febrero 13, 2010, 3:08 pm, Reportar este Comentario Panchi dijo

que buena historia!!!! recien empiezo y ya me atrapó

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