Disfrutar del Viaje

En una vieja estación, el tren de las 17.12 anunciaba su partida a Mendoza. Ella corrió como ya no se creía capaz de correr, y lo alcanzó. Mientras sonaba el último silbato, él logró asirse del pasamanos e ingresar al vagón.
Ambos estaban agitados, el trotecito les había causado una leve fatiga. Cruzaron una mirada, él le sonrió con la espontaneidad que se le sonríe a un conocido, su rostro le resultaba familiar. Imaginó que debía conocerla del pueblo, tal vez de la infancia, pero no lograba develar quien era ella.

Ella volvió a buscar la cautivante mirada de su compañero de vagón. De pronto, se sintió insegura, dudaba en haber tomado el tren correcto.

Sin preámblos, preguntó -¿Tenés idea del destino final de este tren?.

Él, amable y seductor, no pudo ocultar su duda. Balbuceó un inseguro –Vamos para el Oeste, éste va a Mendoza.

Ella no pudo, ni quiso, discutir sobre el tema. Se mantuvo silenciosa mirando por la ventanilla. Él interrumpió aquel silencio al preguntar -¿Porqué somos los únicos en el vagón? ¿Porqué será que nadie más ha subido?. De hecho, la estación estaba atiborrada de gente, pero sólo subimos vos y yo.

La idea comenzó a preocuparlos. En ese vagón estaban solos y ambos tenían la certeza de no haber visto subir a nadie más al resto de los vagones de aquel tren.

Ella comenzó a jugar imaginando que aquello era un juego, una broma pesada, divagaba inventando historias de espías y de misterio en viejas estaciones de tren. Lo cierto era que ninguno de los dos sabía adonde iba, sin embargo se disponían a seguir disfrutando el viaje.

Mientras tanto, en aquella vieja estación de subida, la gente comenzaba a retirarse de su diaria protesta, porque el tren de las 17.12 había dejado de pasar hacía ya 11 años, 7 meses y 45 días.

Andrea López

Allí

El sol a medianoche en Noruega

El sol a medianoche en Noruega

 

 

Allí, donde la noche cede paso al día,
Donde viejos recuerdos huelen a frescura,
Donde los ancianos reencuentran su infancia,
Donde la desnudez exhibe su vestuario,
Donde termina la piel y empieza la nada,
Donde el hombre se hace dios y dios se ha fugado,
Donde el alma transmuta en cuerpo, grito y llanto,
Donde nadie puede llegar, más nadie falta
Allí, donde todo llega a rozar su límite,
Renacemos.

Impotencia, Indolencia

 

En el reparto me quedé en silencio,
con el desencanto y la impotencia
de saber que nada es como he soñado,
de ver rodar al vacío las cabezas de los dioses,
de entender de una vez que era mentira
la fantasía de un mundo equilibrado.

Se deshoja día a día en mi consciencia,
el sueño de un futuro idealizado.
El mundo perdió el rumbo, es desalmado,
asesinó uno a uno a idealistas e ideales.
Aquí estamos cara a cara en el debate
del ayer, el hoy y el siempre será igual
no comulgo con ello, me resisto, 
aunque conozco el destino que encontraron
aquellos que han creído y que han luchado.

A nada hay que temer, la muerte es cierta,
y no encuentro sentido en esta vida,
si tengo que acallar la furia y el enojo,
al ver vidas no vividas, vidas prohibidas,
vidas vedadas por ambiciones desmedidas,
pies descalzos, panzas vacías,
caras sucias, varios mundos en un mundo.

Sé que la vida es lábil e incierta,
unos viven como si la vida fuese un patrimonio eterno
en este reino, la escritura es breve
 
¿Para qué se ha de vivir entre desdicha?
¿Qué me separa del que cayó en desgracia?
¿Cómo sabré que yo mismo no seré aquél en otro día?
¿Cómo seré feliz?, ¿Cómo aseguro la sonrisa de mis hijos?

No puedo sentarme a la vera del camino
mientras veo el regocijo de la indiferencia
el miedo, la desigualdad, la pobreza,…
mientras da grandes fiestas la riqueza
bebiendo brebajes mágicos de olvido e indolencia.

 

Andrea

Tengo unas ganas locas…

Tengo unas ganas locas de penetrar en tus silencios,
De caminar con andar suave hasta el final del sonido
Donde se apagan los vestigios del terrenal ruido
Para que pueda oírse el ingrávido susurro divino.

Quiero descubrir las notas del sonido de tu alma
Armar con ellas tu melodía más íntima,
Para cantarla durante tus repentinas ausencias.

Deseo comprender tus no presencias
Sin sufridos temores o pesadas culpas,
Sin plantearme ya si soy la causa
De tus súbitas alegrías o profundas dolencias.

Besaré tus labios, lameré tus lágrimas,
Soñaré tus sueños, cuidaré tus vigilias,
Pronunciaré tus palabras, lloraré tu llanto,
Sanaré tus ancestrales heridas, reiré tus risas
Porque has abierto la puerta, ya estoy en ti.

Feliz día del poeta virtual!

A todos aquellos que compartimos este vicio de escribir, y nos animamos a mostrarnos en la vidriera de internet!

Mandanos tus poesías y fragmentos de narrativa para la selección que estamos realizando en Palabras al Viento. Los seleccionados serán leídos en nuestro programa que va los martes de 20 a 21 por la 90.7 fmflores y llega a toda la capital por aire y al resto por internet www.radiofmflores.net.

Te recorro

Te recorro, a veces inerte, hastiada

Del frío que emana tu cuerpo candente.

Me refugio en una fantasía inventada,

Gozo en ella de la piel ardiente,

De mi perfecto amado y refugiada,

Imagino que te excita, aún, mi piel.

Mientras jadeamos sin descanso y a la par,

Sueño con mi caballero ideal y fiel,

Con deseos mecidos por un ancho mar

En el que navegan sexo y sentimientos.


Reconozco en tu cuerpo a mi enemigo,

Ya no eres mi compañero, ni mi abrigo.

Danzan en falsa armonía los sentidos;

Me dejo llevar por tu jadeo excitante,

Juego a elevarte al límite…


Olvido lo que no somos, olvido fascinante.

Gana en el fragor la corporal batalla,

Hay complicidad para derribar la gran muralla

Construida con bloques de indiferencia.

El habernos amado nos da soltura,

Sabemos hoy la no existencia

De aquel amor que nos llevaba a la locura.

Por años callamos este no amor,

Por años silenciamos con mortal calma,

Enojos, rabias, distancias y dolor,

Generando recelo en nuestras almas.


Hoy nos reúne un encuentro corporal,

Sin sentires, sin entregas, tan real…

Decidimos acallar nuestros enojos

En un entendimiento libre y sexual,

Que satisface de nuestra dermis los antojos.

No nos agobia que pasará al amanecer,

Cuando la luz del día devuelva en el espejo

De nuestros cuerpos enfriados el reflejo.

Sólo vale el ahora, no el mañana ni el ayer.


Andrea Alvis

Ayer se ha ido


Ayer se ha ido, no ha llegado el mañana,
Fugaz el hoy, asoma en mi ventana
Tierno amanece, suave y tímido.
Su albor abraza la ciudad, indiscreto.
Se eleva lento, entrega su tibieza
Alcanza el éxtasis y en breves horas,
Cae y sucumbe en el fatal ocaso
De la aurora al crepúsculo su paso
Como en la vida, merma su fortaleza.

Vísperas del futuro, el hoy mece en sus brazos.
La noche devora los sueños de vigilias,
Entre implacables ayeres y mañanas soñados
Transcurrimos presentes enmendando pasados,
Diagramando futuros, perdiendo vida.
Cada noche me duermo jurándome el logro
De recordar mañana vivir a pleno y ya.
Cada amanecer lo olvido y me sumo en rutinas.

Al despertar nos dan el beso del olvido,
Desaprendemos todo, perdemos otro día.
El presente es la fusión del ayer y el mañana,
Para existir se sirve de cerebrales seres
Seres que necesitan enmendar sus ayeres,
Seres que desean vivir días mejores,
Seres que sepultan sus pasados peores
En fugaces presentes.

El ayer se ha ido, el mañana ha llegado,
El hoy no existe, es sólo una ilusión.