La Roca

Tal vez mas allá de  mi ser
haya un lugar donde el viento no roce mi cara.

Ahí en ese lugar tal vez un laberinto, tal vez un camino,
ande en pasos mi alma.

Aquella luz visible a los ojos del espíritu
no impedirá que me quede.

 

Tal vez me quede para siempre.

 

Podré decir entonces viví lo glorioso del amor
viví lo más excelso de la vida 
la felicidad.

 

Cuando allí también deambulen las sombras de la noche
sin rumbo
no conocen la Roca
diré lástima que no conociste el amor.

Él puso en mí a quien abrió mi corazón
y hoy puedo decir

mi vida es plena.

Al despertar

Te amo

Cuando más arrastraba el carro brutal de la soledad
llegaste a mí.
Te veo en el pequeño despertar
y tu sonrisa.
Ahí, me digo
ya no es un sueño
brotando flores de no se dónde 
cuando vuelan mariposas.

Todo se perfuma de amor

en ese instante.

 

A veces, tímidamente
las sombras se entrelazan en abrazos y caricias
 y tus besos de  sabor  mojado.
Mientras cae la lluvia potente y cálida
 se estremecen las entrañas.

Es sublime
amarte.

Los tibios y dulces besos del después
no se desvanecen.

 

Amarte es la premisa inconcebible para ser feliz.

Hoy que recibo más de lo que doy
me río con la vida.

Gracias Altísimo por traerla.

Hoy también es mañana

Cuando miro en tu imagen la pasión entre tus ojos
me viene el gusto a beso.
Busco despertarte en la mañana
cuando la frescura entra en mi ventana.

Una eterna canción en mis oídos
canta tu voz en mi recuerdo
y ansío estar a tu lado nuevamente.
Un mensaje al celular dice que ya estamos juntos otra vez
y nuevos recuerdos de tus caricias se hacen en mi mente.

Tal vez estemos conectados
en un solo latir
tal vez soñemos juntos.

El fuego de tus ojos no lo olvido ni un instante
y todo el día estás conmigo
amándome.
Muere el día y busco oírte nuevamente
para que tu voz cante entre mis sueños.

No pienso en mañana porque
todos los días
hoy.

Para alguien muy especial quien pudo abrir las puertas de mi corazón.

Te conocí de antes

 

Hoy vi tu rostro.

 

Cuando el alba centelleaba amaneceres
en la soledad de mis desvelos
veía tu corazón y eras mía.

Te soñaba.

El mar del amor no existía para mí
los vientos del sudeste soplaban fríos como Julio
no podía sentir tu tibieza.

Y oí tu voz
como una fascinación del encanto de las cobras
tu música llegó a mis oídos.

Me convertí en adicto, en mis famélicas órbitas acústicas
resuena tu encanto.

Quiera la lluvia de Noviembre mojar mi rostro para saber que estoy vivo
que tal encanto existe, que los surcos de la vida ya no duelen.

Y mi corazón exaltado
raro, dé tumbos en un carnaval de sentimientos.

Ahora te abracé
fundidos en la fuerza del abrazo sentí que tu corazón latía al unísono conmigo.

Pude comprobar que bajó el cielo
y bajo Dios
y los ángeles volaron en fila.

Entonces me dí cuenta que el sueño estaba entre mis brazos.

Hoy
hoy
te voy a dar el primer beso.

Aguardo

Te sueño desvelado en la impaciencia
para que el tiempo resuelva tu estadía
quién sabe si ya oculto está ese brote
que al amor lo sepulta el nuevo día.

Mas no espero en vano tu existencia
que denotaran mansas alegrías
sin verte a los ojos ni el recuerdo
tu sonrisa ansío todavía.

Eres transparente
solo un flujo de la imagen
un instante en mi recuerdo traslucido
un pájaro cayendo en vuelo tieso
una alondra con canto enmudecido.

Son acaso mis ganas un pesar?
que ni un músculo mueve tu existencia 
espero sobre espero tu bondad
y en una letra se renueve mi paciencia.

No imaginas como puedo acariciarte
en tu espalda seré más que tu guardián
ni sabes cuantas cosas puedo darte
por eso a tu amor no he de renunciar.

Te espero

 

Mil veces miro en mi ventana
la nostalgia.
Los vientos traen tu imagen en la oscuridad de mis pensamientos
cuando la lujuria de los besos marcaría el surco imborrable de sentirte en mi pecho.

Todavía sueño con el tenerte entre mis brazos y ahogar las pasiones al borde de la chimenea cuando las llamas nos consuman enteros.

O el golpe del agua con caricias brutales, se confundiera con tus besos.

Miro a mi alrededor y veo el vacío de las cosas
nada tiene sentido cuando en mi mente se mueve tu imagen.

 

Porque un recuerdo, de una sonrisa, me hechizó para siempre.

 

Y ahí te espero, en el derrotero de la nostalgia con pájaros tiesos
de un sin saber.

Tal vez el azar devele el misterio,

 o tal vez digas aquí estoy.

Silencios vacíos

La noche va pintando la aurora
destellando silencios con el viento calmo hasta en el pensamiento.

Divisé tu sueño  con lluvias y mareas que desbordan cauces
tiñendo de añil lo soberano de aquel amor.
Ese amor que trae recuerdos que no quiero recordar
ese amor que no dio tregua, hasta un hechizo sin marcas.

Someros paisajes vegetales cruzaban horizontes y veranos
los pájaros de cuentos salían a correr y las velas de los barcos casi encallados
como en el olvido, traían brisas rojas.

Muchas veces he pensado
dónde quedaron los sueños.

Mientras acaricio la gata su ronroneo ahuyenta  las basuritas multicolores del sol en la ventana.

Un prodigioso amor ausente
lleva como estandarte la muerte.

Qué es un corazón muerto?
sino la razón de vivir en lo ajeno
lejos de la esperanza.

Yo te presté mi corazón y lo mataste de un disparo en la sien
apenas respiraba boquiabierto observando tu lujuria.

Nada pinta la aurora
ya no hay destellos en el mar
tal vez mire el horizonte y
vea una nueva imagen
que trae otros recuerdos
hermosos.

Tal vez

En un estado de las cosas en que tratar de soñar no es válido
cuando el viento es testigo de los golpes recibidos
y las hilachas de la vida van dejando surcos encendidos.

Cuando la música del otoño me recuerda tu voz
y tu rostro dibujado en lo oscuro de mis sueños
vuelan con el propósito de abrazar tu canción.

Se va revelando lo sencillo del amarte
una condena suave, un clavo de Cristo incrustado en el corazón
una caricia tibia de Noviembre, un beso del que nunca podré salir ileso, una reconciliación con la muerte.

Te miro en el reflejo de los colores tenues amortiguados por el ritmo caribeño y veo un despertar con los ojos pegados en telarañas,
diviso tus pequeñas manos delicadas como cisnes aleteando.

Veo tu carita de ángeles y tus almendras fijas a los míos, tu piel de porcelana con valor desconocido y fragancia a primavera.

Apuesto a un pleno mi soledad para dejarla morir entre tus brazos.

Adiós Nestor

El alma vuela latitudes
y sonríe
venció a la muerte y partió.

Quedan los lloros de los recuerdos grabados en pancartas
de las luchas sin finales de doctrina y fiereza.

Un corazón en llamas de vanguardia
un grito de libertad empedernido.

 

Aunque no muchos lo amaran todos
lo echaremos de menos.

Cuando la lucha es ejemplar
vale la pena ser criticado.

 

Adiós Nestor, argentina te va a extrañar.

Como la taza en alacena

Quizás como la taza en la alacena
seas la única en su clase.

Tal vez se llenó de calor
como tu vida
conteniendo infusiones de amor.

Sufrió de dolor cuando la fisura en el borde
pero nunca perdió el color ni la soberbia de sentirse la más linda.

Un alfarero la reconoció entre sus barros
y la formó desde lo más íntimo de su alma
siendo la única por su estilo, color, suavidad, forma.

Tu boca tibia con anhelos 
encrucijada de esperanza embravecida por el tiempo
de subirte a lo más alto para volcar tu contenido.

Una vez tuve un amor
una vasija que admiraba
en la telaraña del tiempo transcurrido
veo el rayo en la ventana
destello de luces al pasar que reflejan tu olvido.
Una mañana hice café, tu franco amanecer se vistió de desnudez
y suavidad entre las sedas
la aureola de tu alma destellaba los brillos de la alcoba
y al rato partiste con rumbo de silencio.

Me que dé con la taza
con la esperanza muerta
los anhelos torcidos
y el saber que eras para mí, única en tu clase.


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